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"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

GRACIAS PROFESOR MARIO BUNGE

Acaba de fallecer el filósofo de origen argentino Mario Bunge (1920-2020)

Al maestro Mario Bunge lo conocí en Cuba en 1983, cuando el Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de Cuba lo invitó a una serie de conferencias. Para mí fue una tremenda experiencia encontrarme con una de las mentes más claras del debate de la filosofía de las ciencias, una personalidad de alcance mundial  que ha marcado pautas en los debates del método científico.  El casi había perdido su lengua materna.
 
Mario Bunge ha sido el pensador, el filósofo latinoamericano más laureado con 21  títulos honoris causa y 4 profesorados honorarios por universidades de las Américas y Europa. En 1982 galardonado con el Premio Príncipe de Asturias; en 1986 y 2016 el Premio Konex en filosofía de la ciencia; en 2009 el Guggenheim Fellowship y en 2014 con el premio Ludwig von Bertalanffy en pensamiento Complejo.
 

Confieso que aprendimos mucho con él. En lo personal me sacudió el polvo de la ortodoxia y la obediencia; me acercó a la filosofía de las ciencias.  Sus ideas nos confrontaron la mirada de la filosofía, el psicoanálisis, el naciente posmodernismo contra los que no escatimó críticas. Así mismo no tuvo dudas en criticar el dogmatismo, la ideologización  del pensamiento. Su voz tranquila y muy pausada no tuvo tregua para llamar la atención de la importancia de la epistemología de las ciencias y el pensamiento complejo. Lamento no poder cargar en mis cosas aquellas conferencias que reprodujimos en stencil de color morado-violeta tras hacer la transcripción del día anterior para entregarlas al auditorio que llegaba a escuchar al profesor Bunge.

 

 Mario Bunge, fue un filósofo, físico y epistemólogo argentino. 

 

Recuerdo sus ideas respetuosas sobre la responsabilidad del intelectual, de los filósofos  y la ciencia. Su mirada era contundente cuando afirmo que no teníamos claridad de la necesaria libertad de la actividad científica y el lugar como científicos cuando dijo, “ustedes no asumen la necesaria libertad en ciencias básicas ni en filosofía, en las ciencias duras porque no siempre se puede planificar, en la segunda porque se cree que la misión del filósofo no es tanto buscar conocimiento nuevo como defender la fe y demoler al infiel”.

Mario Bunge hizo a más de uno de los invitados formados en el espíritu soviético rabiar y a otros, los más heterodoxos como Julián Mateo Tornes, pensador de la Praga del 68 o Zaida  Rodríguez, nuestra directora del renacido Instituto de Filosofía – mis dos guías en ese Instituto de Filosofía – sonreír silenciosamente.

Recuerdo en la Casa del Científico en el Prado, donde estuvo Mario Bunge alojado aquellas informales conversaciones en las acompañe al irredento y brillante Julián, donde se habló de todo. La tranquilidad de ambos y sus sonrisas me lo decían todo y quedaron como motivo para largas reflexiones en años entre amigos.

 

Mario Bunge fue distinguido con 21 doctorados honoris causa y cuatro profesorados honorarios por universidades de las Américas y Europa.

 

Creo sinceramente que Bunge fue muy honesto cuando escribió de su viaje a Cuba en el Diario El País de España poco tiempo después de regresar a los Estos Unidos donde residía por aquel entonces al decir:

“Acabo de pasar tres semanas en la Perla de las Antillas, invitado por la Academia de Ciencias de Cuba. Di una docena de conferencias, conversé y discutí con docenas de intelectuales y visité varios lugares e instituciones. Me moví por mi cuenta cuantas veces quise, vi lo que deseaba ver y dije lo que pienso, con mi habitual falta de tacto. Critiqué el dogmatismo, el atraso de la teoría económica marxista, las oscuridades de la dialéctica, el descuido de la investigación básica y la falta de libertad de Prensa. Mi público y mis interlocutores me escucharon con atención y me discutieron con cortesía. Al despedirme, un miembro del Consejo de Ministros me dijo: "Vuelva, aunque no demasiado a, menudo".

Tal vez, desde ese entonces sin yo saberlo, me oriento aquel Bunge a otros horizontes en el pensar y en donde estar. Gracias Maestro.

 
 

 

 Pedro Pablo Aguilera