Gatos de la Santiago, la búsqueda casi imposible de un hogar

Es habitual ver a decenas de gatos que se pasean tranquilos por los alrededores del campus, jugando, pidiendo cariño y comida; en la USC hay más de 50 gatos que fueron abandonados.

“Los abandonan estudiantes, directivos y gente de afuera, que los tiran por las rejas de la universidad; yo le compartí a mis estudiantes la idea de cuidar los gatos, para lograr donaciones y comprar concentrado”, explica Juliana, docente de la USC, quien hace más de 6 años alimenta y cuida a los gatos. 

No es que la Santiago sea el hogar idóneo para tantos gatos, que requieren atenciones especiales. Pero para muchos de ellos, que no se dejan ver y se esconden, a causa de los traumas sufridos por el maltrato y la crueldad de sus anteriores dueños, al menos cuentan con manos solidarias que los alimentan y se encargan de sus vacunas y esterilizaciones.

Ella aún no tiene nombre, busca una familia.

Como la fundación Sálvame por un Mundo Mejor, creada por Alexandra, una egresada de la Facultad de Derecho, que desde 1996 viene protegiendo, alimentando y buscando hogares para ellos .

“Desde que se abrió la Universidad en Pampalinda se ha contado con la presencia de los gatos. Antes de mí, otras personas cuidaban de ellos, hacían esta labor tan bonita de alimentarlos  y me fueron metiendo más en este labor, así que comencé a invitar compañeros, docentes y administrativos para esterilizar y desparasitar a los animales, porque en ese tiempo había más de doscientos gatos”

Sus rostros pueden trasmitir todo lo que les ha sucedido.

 

Esta cantidad ha disminuido por los esfuerzos que se han hecho para que sean adoptados, al igual la concientización, para que se entienda que la universidad no es un hogar adecuado, que si bien se puede velar por los gatos que llevan toda su vida viviendo en la universidad, ya que por más que se les busque hogar, ellos ya son gatos ferales (no domesticados), “los que abandonan aquí pueden llorar hasta por unas dos semanas buscando a sus dueños, son gatos que no están acostumbrados a estar fuera de una casa, se salen de la universidad a buscar sus casas”, explica Alexandra. A estos gatos domésticos se procura encontrarles un hogar. 

 
En promedio, tres gatos son abandonados semanalmente, desde  recién nacidos hasta  viejos (oscilan entre el mes y los 16 años de edad). Otros llevan toda su vida en las instalaciones de la Universidad, pero es difícil encontrarles un hogar donde tengan aseguradas todas sus necesidades. Juliana y su grupo no pueden alimentar a tantos felinos. “No damos abasto, no  hay dinero, y la universidad no es un lugar seguro para ellos”, resalta esta egresada.
Luis Garzón, administrador de la Tienda Santiaguina, lleva dos años promoviendo el cuidado de los felinos, con ayuda de docentes y directivos de la institución. Están creando un proyecto que busca que se brinde calidad de vida a los gatos santiaguinos, y tratan de establecer un modelo de  conciencia para el  cuidado y prevención, en el que la comunidad se haga responsable de los animales, adoptándolos.
 
Pueden bostezar y dormir tranquilamente todo el día.
 
Alexandra, Juliana y Luis saben de memoria el historial de los animales que residen aquí, tienen un nombre a cada uno de los gatos no domésticos, procuran que sean las familias las que encuentren nombres para los que están en adopción, pero cuentan con apodos para poder clasificar la información y las identidades de estos. 
 
Luigi, de cuatro años, también es conocido como ‘Vaca’; Pepe, de nueve años, también es llamado ‘Pantera’; aunque no son domésticos, con el pasar de los años aprendieron convivir con la comunidad santiaguina.  
Por el momento, Hit, Negro, Juana, Mono, Mona, Vaca, Pantera y los otros 42, están buscando familias responsables que los amen por el resto de sus vidas. El problema es que para algunos de ellos, como Vaca –la habitante felina más antigua de la USC-, que tienen más de una década de vida, es  hace casi imposible adaptarse a un hogar y estarán en la ciudadela universitaria por el resto de sus vidas. 
 
 Manuela Gallego
  Manug.21 

 

 
 

Manug.21