COVID-19: DE OCEANIA HASTA LATINOAMERICA

Diciembre del 2019 vio nacer un nuevo virus letal para humanidad. Wuhan, China, fue el epicentro de lo que hasta el día de hoy ha causado en la humanidad más de 400,000 personas infectadas y ha superado las 18,000 muertes; además, de los sistemas políticos, de salud y sanitarios al borde de un abismo, como consecuencia de las medidas extremas que han debido tomar los 186 países en los que actualmente existen casos confirmados del COVID-19 o Coronavirus.

En medio de la coyuntura internacional causada por el coronavirus, de la desinformación por las redes sociales y de todos los mensajes recibidos sobre los posibles inconvenientes que podría encontrar, por las medidas tomadas por el presidente colombiano, como estrategias de prevención contra la expansión del virus , decidí regresar a Colombia desde Australia el 19 de marzo, uno de los países más importantes de Oceanía, desde donde pude evidenciar cómo cada día el virus avanza y aumenta las cifras de contagios en los continentes vecinos.

 

Aeropuerto de Sydney

 

Aeropuerto de Sydney

 
Desde el inicio de lo que hoy se denomina una pandemia, Australia fue indiferente a las medidas de protección, los habitantes usaban el transporte público sin tomar las medidas de protección necesarias, como el tapabocas, aún en las horas de alta congestión. Las discotecas siguieron funcionando, los eventos sociales como el MardiGrass, se manejaron sin precaución alguna.

 

Supermercado Coles Woeld Square, Sydney

 
El pasado 18 de marzo, las cifras de afectados por el virus en todo el territorio australiano sumaban alrededor de 450 personas contagiadas. Hoy, las cifras arrojan un total de 2,80 0 casos, siendo el estado de Nueva Gales del Sur, la zona más afectada y donde, desde inicios del mes de marzo, se puede evidenciar la caída económica, el desabastecimiento en los supermercados en suministros como el papel higiénico, las comidas enlatadas, el arroz, los analgésicos y los productos de desinfección.

 

Supermercado Coles Woeld Square, Sydney

 

Sesión de aseo, supermercado Coles Woeld Square, Sydney
 
Para el 19 de marzo, el día en el que inicie un viaje de alrededor de 40 horas, el panorama mundial respecto a las restricciones gubernamentales contra la propagación del virus, me generaban preocupación sobre lo que podría encontrar en los aeropuertos. El de Sydney no causaba la impresión de estar en medio de una pandemia mundial, excepto por el bajo flujo de viajeros que, en su mayoría, estaban sin protección y no guardaban la distancia requerida entre personas en las filas. 
 
 

Afueras de la estación del metro Ayuntamiento en Syndey

Afueras de la estación del metro Ayuntamiento en Syndey

 

Después de las 14 horas de vuelo, llegamos a Santiago de Chile a las 8 de la mañana; con mi primer  a conexión cancelada y obligado a 18 horas de espera en el aeropuerto Arturo Merino Benítez, donde se nota una gran disminución en el flujo de pasajeros. Para esa fecha existe 342 casos confirmados en el país. Además, su gobierno lo había catalogado como catástrofe, decisión que, entre sus medidas, impedía el ingreso de extranjeros al país.
 
   
Aeropuerto en Sydney
 
Aeropuerto en Sydney
 
En tierras chilenas, los controles pa ra pasajeros en tránsito nacionales e internacionales eran poco estrictos, tal vez por los pocos pasajeros que habían perdido esa hora. Muchos de estos pasan por un lado de los puestos controlan sin que les tome la temperatura; uno de los síntomas más importantes en caso de presentar contagio.

En cambio, las filas para pasar por seguridad aeroportuaria eran extensas, en el piso habían marcado unas líneas rojas con un metro distancia una entre otra; cada una con la explicación sobre la importancia de mantener la distancia debida a la pandemia. Pero los viajeros tampoco acataban la orden, y en el lugar no había ningún funcionario que hiciera acatar la instrucción.

Control contra la pendemia en el aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago de Chile

 

“¿Estás seguro de que puedas entrar?”, “Están cancelando todos los vuelos hacia Colombia”, “Tendrás que estar en cuarentena en un hospital”. Mensajes como esos, son los que recibí en mi celular, en medio de esa escala de 18 horas. Mis interlocutores estaban llenos de preocupaciones y manifestaban que solo deseaban que se cumpliera el itinerario del vuelo hacia Bogotá.

El 20 de marzo aterricé en Colombia, tres días después del inicio de las restricciones, con el cierre de las fronteras terrestres, marítimas y fluviales. Para entonces, las cifras de contagiados indicaban que había 158 casos confirmados. Hoy, se acercan al medio millón y aumentan diariamente.

 

Control contra la pandemia en el aeropuerto El Dorado, Bogotá

 

En Bogotá, por fin encontré con un panorama lo más parecido al control que requiere una pandemia. Todos los pasajeros pasaban por control de temperatura y debían diligenciar obligatoriamente un formulario con información sobre su viaje y su estado de salud. Fui afortunado de poder salir de Australia y de poder entrar a mi país antes del cierre de cielos.

 

Aeropuerto El Dorado, Bogotá

 

Sin duda alguna, la pandemia COVID-19 ha revolucionado el planeta, debido a las múltiples causas causadas y las medidas tomadas para controlar su expansión y contagio.

La humanidad se encuentra reducida a las paredes de sus hogares, la interacción entre los integrantes de las familias y el trabajo desde casa. Es un tiempo difícil para todos, lograr volver a la normalidad dependiente de nosotros, de la importancia que muestra la situación y de los cuidados que tomamos.

 

¡Quédate en casa!

 

  Por: Luis Plaza

  Luis Plaza