LOS PÁJAROS TIRÁNDOLES A LAS…VÍCTIMAS

Resulta difícil entender el cinismo incontinente de ciertos políticos y religiosos, cuando al hablar públicamente dejan entrever que los ciudadanos padecen el grado más profundo de autismo político. Cuando los expresidentes Pastrana y Uribe atacan discursivamente el acuerdo de paz con las FARC-EP, lo hacen como si se dirigieran a una horda de estúpidos que buscan desesperadamente un tercero sagrado para ser salvados de la desgracia que esos mismos agentes pretenden perpetuar, para evitar su extinción del mundo político.

 

Pastrana y Uribe representan la incapacidad política de terminar la guerra; uno, es el discurso fallido de la razón el otro, la fuerza militar despilfarrada, y ambos, lo suficientemente incompetentes para terminar razonablemente la guerra que desangró al país por más de 50 años. Ellos ahora son reduccionistas frente al perdón de las víctimas en favor de sus victimarios, y procuran deslegitimar el acuerdo de paz.

Es cierto que muchos querrán pasar de agache al momento de pedir perdón. Hay que exigirles a los partidos Liberal y Conservador que lo pidan por haber encendido la guerra, por haber desatado los odios, y por haber financiado las agencias criminales de pájaros y autodefensas. La historia registra la responsabilidad de los López, de los Gómez, de los Ospina, de los Olaya y muchos otros; también registra el odio estimulado desde el púlpito católico contra liberales y el desprecio por sus muertos cuando se rogaba cristiana sepultura para salvarlos de un infierno que sólo existía en el mundo material del que ya habían escapado.     

Sería conveniente que todos pidiéramos perdón a las víctimas, porque de una u otra forma también hicimos de la política un instrumento victimizante, un dispositivo para eliminar al otro, un medio para excluir y marginar, una idea contra la vida; y esa fue la apuesta democrática. Formar parte de la sociedad civil no nos excluye de la responsabilidad que nos cabe en esta guerra, y en hacer posible la consolidación de la paz.

El perdón es un puente para reconocer al otro. Fuente: Revista Semana. 

Basta de buscar dioses humanos que nos salven de la desgracia que ellos mismos crean para nosotros, basta de atender el llamado al odio que justifica la existencia de los partidos, hay que asumir la actitud de perdón como un medio para reelaborar nuestra condición humana y nuestra propia historia, evitando así que los pájaros postmodernos sigan tirándoles con sus escopetas a las víctimas y a la oportunidad de paz.

 

 

Pen.png - 4.33 kbJuan Carlos Quintero C.
            Docente Departamento de Humanidades.