CHILE DA PISTAS DE LAS ELECCIONES COLOMBIANAS.

La izquierda, el centro y la derecha colombiana deben haber amanecido leyendo los resultados de la elección en Chile seriamente, aunque luego digan cualquier cosa diferente. Chile hoy influye en Colombia como pocas veces ya que el debate entre continuismo y ruptura es el mismo que tuvo el país austral.

Colombia con un gobierno de centro derecha se debate entre un corrimiento al centro o a la derecha, tras el proceso de paz humillado por la clase política colombiana y una izquierda, como siempre dividida, que no entiende los imaginarios (construidos o destruidos o las dos cosas) por ella misma que giran en su contra.


En Chile la derecha ante el temor de un Frente Amplio que prometía ser una línea más dura de la izquierda moderada que el progresismo centrista de la hasta ahora Nueva Mayoría devenida en Nueva Minoría de Bachelet, logró una cohesión, una unidad y una convocatoria popular para ganar sin margen de duda girando el país a la centroderecha.

En Colombia puede pasar lo mismo la derecha, no desea que la izquierda de cualquier tono o dirección (Polo, Progresistas, Verdes, UP, FARC) se acerque al poder, sus razones tendrán; pero tampoco quieren que un gobierno de centro gane respetando los acuerdos, por ello De la Calle y Fajardo son catalogados de izquierdistas cuando nada más lejos de la verdad. La derecha con Vargas Leras y el apoyo de Uribe harán todo por repetir una victoria teniendo en cuenta el antecedente del NO. Y no tengan dudas, la derecha si sabe lo que quiere y moviliza tan bien y mejor que la izquierda desunida o un centro liberal y democrático de una creciente clase media pero definitivamente pasiva políticamente.

Chile demostró, que la apuesta de los votos no es ideológica, es por el crecimiento, el bienestar social con equidad y sin populismo. Las expectativas de una unidad o alianza del renaciente Frente Amplio con Guillier en esta segunda vuelta, se diluyeron cuando el FA renunció en apoyar al continuismo de un gobierno tildado de reformista e inconsecuente.

La clase media chilena no votó ideológicamente, votó por un proyecto de país diferente al reformismo de izquierda y situó en la peor posición a la izquierda luego del regreso a la democracia tras Pinochet. La clase media rompió su quietud política con más 650 00 votos en favor de lo que significa Piñera, la derecha.

En Colombia nos acercamos a algo similar con aquellos que siendo o no, se les asocie a la izquierda desde lo que ha significado al país tras 50 años de conflicto y la falta de credibilidad ante su parquedad ante diversos hechos del conflicto. Y sumados a esto a las pocas atractivas experiencias internacionales (Cuba, Venezuela, Nicaragua, Brasil, Argentina y ahora Chile). La derecha sabe que quiere y que no quiere y hará todo por crear un ambiente de polaridad y distorsión. La democracia colombiana de centro debe saberse deslindar si no quiere ser satanizada o culpada como esta siendo de pecados de otros.

La izquierda colombiana deberá así mismo ver que los deseos de paz y bienestar social que tiene el país no necesariamente llevan a desear el socialismo; hay distancias muy amplias entre un fin y el otro. Beatriz Sánchez en el Frente Amplio chileno deberán entenderlo.

Colombia tiene que aprender de la experiencia chilena en muchas cosas, pero ante todo, de la madurez democrática de reconocer en la necesidad de diálogos, consensos y de trabajar por un país mejor.

Fajardo y De La Calle o De La Calle y Fajardo junto a sus asesores deben unirse ahora, desde ya y no entrar a medirse como fuerzas en la primera vuelta pues más son las coincidencias que la diferencias. A la vez, el horizonte es claro, una derecha con Vagas Lleras llevando al país a un escenario de reconstruir el conflicto y el descrédito internacional ante la falta de seriedad en el cumplimiento de acuerdos avalados internacionalmente en dos ocasiones. Consenso y claridad es lo que requiere el país; pragmatismo político y económico: empleo, mejores oportunidades, inclusión y pluralidad de ideas.

Cierto que Chile presenta diferencias y desigualdades, cierto; pero no son las de Colombia hoy. Chile supo tras la dictadura capaz de repensarse sin odios y poco a poco superar una dura historia que dividió al país como está dividida Colombia.

 

 

 Pedro Pablo Aguilera / Dir. Departamento Humanidades USC

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