LA CIUDADANÍA, PRINCIPIO Y FIN DE LA DEMOCRACIA

La ciudadanía es la protagonista y responsable única de cualquier proceso democrático. Ella decide más allá de las maquinarias y las campañas mediáticas. No se puede seguir culpando al elector de sus decisiones cuando no nos favorecemos con sus votos y tenemos como protagonista cuando nuestras ideas ganan; hay que aceptarlo, el elector ha elegido.

¿Y que ha elegido?

Ha elegido nuevamente no votar La abstención ha sido una constante. Ha llegado a hacer un esfuerzo con el Sudoku del tarjetón que casi fue imposible que los votos como nunca, en este tipo de elecciones.

Ha elegido nuevamente, una gran parte de los mismos políticos en el Congreso; mostrando un silencio que ya muchos muchos permanecen y que no siguen, están en cuerpo ajeno. Sin duda; el ciudadano se siente bien con ellos, aunque politólogos, analistas y académicos digan que no.

Ha elegido no votar por las FARC, como muchos otros que, si lo hacen, optando por más políticos de la derecha.

Ha vuelto a votar por los partidos grandes y más tradicionales.

Ha elegido votar por cada vez más por partidos o coaliciones de congregaciones religiosas.

Ha elegido igualmente, dejar al centro político para irse hacia los extremos expresando el interés de cambio profundos en el país.

En otra perspectiva, la ciudadanía tiene desde mañana un sable entre 6 y 11 candidatos con intención clara de convencerlos de ser la mejor opción para dirigir este país; pero en verdad de todos, solo tres de ellos tienen verdaderas opciones.

Por una parte, estará el heredero de Uribe; por otra, Petro, el heredero de una izquierda del siglo XXI y finalmente, Vargas Lleras, heredero del capital político tradicional de su familia. Dos de franca postura ultra conservadora de derecha y el otro, de una izquierda que ha demostrado total incapacidad para salvar las brechas de inequidad aun en países con todo a favor como Brasil y Venezuela. El escenario de alianzas políticas está para la recepción abierta, en especial en la derecha; para otros, los del centro y la izquierda los egos parece ser la principal barrera. En cualquier caso, poco importaran estas alianzas si el elector opta de forma libre e independiente.

Mención aparte es la participación de las FARC como partido político aun cuando obtuvieran un limitado 1 % en la votación para el Senado y Cámara. La cesación de la confrontación armada por la de las ideas, dice mucho de un estado de derecho que ha sido capaz de abrirle las puertas a sus antagonistas y de ellos de atreverse a este ejercicio de la política cara a cara con el establecimiento.

En cualquier caso, la ciudadanía se ha pronunciado con su voto o su abstención; la democracia sigue por falta de apropiación de los principales decisores que los electores primarios y eso ni está bien o mal, simplemente es así la democracia con la pluralidad de ideas, partidos, candidatos y sueños. Al menos aquí, en Colombia, es así, en otros lugares, seguimos esperando y viendo simulacros de elecciones con candidatos únicos y un solo partido. Allí no hay ciudadanos.

 

 

 

 

 Pedro Pablo Aguilera