EL REFERENDO DONDE PERDER ES GANAR

Después de meses de debates dirigidos y controlados por el gobierno cubano, se aprobó por unanimidad el documento de una nueva constitución, en la Asamblea Nacional.

La votación se celebró, tras una campaña de medios dirigida en favor del SI, que no le otorgó un segundo o un milímetro de espacio a la opción del NO, aun siendo constitucionalmente una de las alternativas del referendo.

Los mecanismos de poder paraestatales volvieron a funcionar haciendo una extrema presión para que todos votaran y lo hicieran por el SI. La coerción a los votantes se hizo evidente tal y como ha sido común en estos 60 años.

La falta de transparencia y la calidad del documento aprobado es un hecho, es una puesta en escena. A los millones de cubanos radicados en el exterior se les ha prohibido  votar sobre la suprema ley de su país  por ser considerados unos parias, al elegir vivir fuera de Cuba. Solo pudieron votar en 122 países los que oficialmente tienen relación con el gobierno. Esa decisión tenía un solo objetivo: limpiar las cifras finales con resultados favorables, pues quienes no teníamos condicionamientos o miedos, cerca de 3 millones en el mundo, lo haríamos por la opción del NO.

Las razones esenciales para un NO son muchas; pero la principal es que la nueva constitución no garantiza los derechos fundamentales de libertad de expresión, pensamiento o pluralismo político; además se subordina la constitución al partido comunista y a un modelo de gobierno perpetuamente.

 

El antecedente cubano en un referendo, es de 1976, en donde se aprobó la anterior constitución en con una favorabilidad de 97.7 % y la opción del NO (en cualquiera de sus alternativas: abstención, voto en blanco, anular o expresar el NO) solo obtuvo el 2.3 %.  Estoy seguro de que ahora, obtendremos un crecimiento significativo del NO.

En esta ocasión ganó, como sabíamos, el SI, pero también veremos que el NO ha dado su batalla. El NO con sus diversas formas de manifestarse, dará un paso adelante significativo y superará con creces cualquier votación negativa general realizada en Cuba. Esto demostrará el quebranto de un proyecto, inconcluso y excluyente.

Mis predicciones son más conservadoras a las dos encuestas independientes al gobierno. Una del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y otra de CUBADATA, dicen que habrá entre un 33.5 % y un 57.6% de rechazo a la Constitución en cualquier opción diferente al SI. Mis cálculos, apoyándome en  censo electoral, estructura demográfica, laboral y psicología social, señalan que cuando terminen de arreglar las cuentas, de maquillarlas sin pudor, escucharemos que entre un 16 - 20 %; estará por el NO. Una cifra así, significaría una derrota al oficialismo ya por primera vez, el apoyo al gobierno estará por debajo del 95 % para situarse entre el 80 - 85 %.

La casta política entenderá, que no tiene, aquel increíble apoyo del 97.7 %  del 76, que de nada han servido las válvulas de escape del Mariel 80´, los balseros en el 94´ o la apertura de emigración desde 2012 aproximadamente. Quienes votan son la obra del poder y están perdiendo el control, ya no les creen.  

La gobernabilidad cada vez será más tensa y muestra de ello fue la protesta callejera en Galiano de dos grupos opositores rechazando el referendo el sábado pasado. Algo inédito en todos los años de gobierno revolucionario.

El NO reflejará un descontento hasta ahora latente, pero silencioso. Son los datos, por más que se retoquen los resultados. No quepa duda de que lo hacen, al no existir observadores externos, al ser jueces y parte de todo el proceso.

El referendo lo perdí, pero lo gane y Cuba lo ganó. Eso sí,  las cosas serán más duras para quién disienta pues serán juzgados como traidores a la patria por la nueva Constitución… comienzo a entender al legendario técnico de futbol colombiano  Francisco Maturana, cuando dijo “perder es ganar.”

 

 

  Pedro Pablo Aguilera

 841790 

 
 

  Pedro Pablo Aguilera 

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