Hacia la zona roja de la pandemia

Todo comenzó el 12 de marzo, estaba hablando con mi novio sobre la situación del covid-19 y su afectación, para ese entonces el país de Europa con mayor contagio era Italia. Él me contó que la situación en Madrid ya se estaba poniendo crítica, y que pronto en Palma cerrarían aeropuerto, escuelas y universidades.

 

Al ver las noticias sobre el virus, llegué a pensar que nunca llegaría a Colombia, lo vi como algo que se salía de nuestra realidad porque en mi entorno todo se encontraba en perfectas condiciones.

Mi padre Héctor Andrés Zapata, vive hace 8 años en la Isla Palma de Mallorca, es español y trabaja como odontólogo, me comentó que lo que se venía por el virus era muy fuerte, que debía venirme para Palma para no estar sola en Colombia en caso de alguna urgencia, lo dudé muchísimo porqué se suponía que irme para España sería mucho más riesgoso que quedarme en Cali, donde aún no se había reportado ni el primer caso de contagio. 

 

Abordo vuelo Cali con destino Bogotá, día 15 de marzo de 2020.

 

Por unos días todo transcurrió normal, fui a la universidad, y todo parecía estar ‘tranquilo’, mi padre y mi novio seguían insistiendo en que me fuera, tenía mucho temor, no sabía qué hacer, en mi cabeza no veía ningún motivo por el cual irme si todo estaba ‘bien’; además, aún no habían cancelado clases en la universidad y no podía dejar todo a la deriva.

En casa veía las noticias, el presidente Duque iba a cancelar los viajes provenientes de los países con mayores niveles de contagio, entre esos estaban China, Italia y España. Un rato después, en redes sociales algunas universidades emitieron comunicados cancelando sus clases presenciales, sentí miedo de querer viajar luego y no poder, así que tras la insistencia de mi padre y mi novio, compré tiquete y al otro día tenía viaje para Madrid.

Por ser hija de colombiana y español tengo doble nacionalidad, esto hace que me sea más fácil entrar a España y a cualquier otro país del continente europeo. El día 15 de marzo a las 3 de la tarde ya estaba en el aeropuerto de Cali con destino a Bogotá, estaba un poco solo, pero todo estaba dentro de lo normal, es más, creería que era la única persona que tenía tapabocas y guantes puestos.

Al llegar a Bogotá mis nervios aumentaron, el aeropuerto estaba mucho más solo que el de Cali, se veían mucho personal del aeropuerto con tapabocas y guantes y la zona de migración estaba muy desolada. Aborde hacía Madrid y el vuelo estaba en su mayoría ocupado por pasajeros italianos, lo que aumentó mi nerviosismo.

 

Aeropuerto Internacional el Dorado, Bogotá. Puerta de embarque para el vuelo hacia Madrid, España.

 

En todo el trayecto del vuelo y sus nueve horas estuve con tapabocas y guantes, traté de tener todo el cuidado necesario ante la situación. Al llegar a Madrid traté de tranquilizarme un poco, pero ver el aeropuerto de Barajas tan vacío y solo me asusté más, en ese momento estaba en la zona roja de la pandemia; debía atravesarme todo el aeropuerto para dirigirme hacia la terminal donde salía mi vuelo para Palma, no entendía cómo no hubo ningún tipo de control para todos los pasajeros que llegamos en ese vuelo desde Bogotá.

Llegué a la puerta de embarque de mi siguiente vuelo, y me sorprendí porqué eran muy pocas las personas que llevaban protección. Al cabo de una hora llegué a Palma, mi padre y mi novio me estaban esperando, no pude abrazarlos ni besarlos porque preferí cuidarlos y evitar algún contacto tan directo con ellos.

Al llegar a casa lo primero que hice fue quitarme todo, enviarlo directamente a lavar y tomar una ducha. Desde ese 16 de marzo, nos encontramos en aislamiento preventivo, es cierto que en la Isla la situación no fue tan crítica para ese entonces, pero debíamos cumplir con lo establecido por las autoridades.

 

A bordo del vuelo Bogotá- Madrid. 

Las condiciones para esa fecha permitían salir a pasear las mascotas por un periodo corto, solo una persona del hogar podía realizar las compras, teniendo los cuidados necesarios para ello, y si se salía de casa en el carro por cualquier otro motivo, debía ser por algo justificado o de extrema urgencia, o de lo contrario podían multar o en un caso grave llevar a la cárcel.

Hasta el 30 de abril 2020, en la isla la situación ha mejorado muchísimo, entramos a la “fase 0”, donde se permitió hace unos días la salida controlada de menores, el deporte individual al aire libre, los locales públicos se empezarán a preparar con las medidas de protección adecuadas y también los entrenamientos individuales de los deportistas profesionales.

Mi familia y yo aún estamos en confinamiento, esperamos que en la segunda semana del mes de mayo se permitan los paseos familiares para poder salir y descansar de un encierro total de cuarenta y cinco días, teniendo en cuenta que debemos seguir con los cuidados y protección para evitar un sobre brote del virus.

 

Lunes 4 de Mayo de 2020, cumplo cuarenta y nueve días de aislamiento, hace unos días se inició la fase 0 en la Isla y las personas comienzan a retomar actividades. 

 

 

El Gobierno y las autoridades sanitarias han organizado cuatro fases, la duración de estas será como mínimo de dos semanas cada una, y los avances que vayan demostrando serán los indicadores de la evolución de ellas, tenemos claro que para poder salir de esto debemos ser conscientes, cuidadosos y protegernos a todos para lograr controlar al máximo todo lo que implica el virus COVID-19.

 

 

  Daniela Zapata 

   @danielazapataz