LA NUEVA ESTÉTICA

Los espacios académicos existentes en los diferentes campus con su ‘escenografía’ de salones, auditorios, laboratorios, biblioteca, canchas deportivas y espacios de encuentros de la ciudadela universitaria cambiaron de set”, para encontrarnos con la estética de los escaques (cuadros), de una estética ajedrecística que nos impone Zoom, Meet, Skype u otro canal de diálogo directo con los estudiantes y colegas. Ha sido muy extraño ver cómo todos se preparan para el inicio de cada clase (me refiero a los docentes), como si entraran a una película…. (“silencio…voy a empezar por favor…. llévate a la gata, por favor, por favor”).

La complejidad de esta emergencia está en la diversidad de circunstancias familiares (cantidad de miembros, edades); culturales (¿estudian, trabajan, son jubilados?); infraestructura (cantidad de equipos, conectividad a Internet), que hacen que los nuevos espacios educativos no sean ‘estériles’ a los ruidos, voces, movimientos y ‘escenografías’ hogareñas.

Veamos algunas cosas.

No falta recordar que primero se hizo la luz (y vuelvo al Génesis). La luz da a las clases claridad, sentido y significado, no solo formal sino en el contenido. La iluminación correcta aporta credibilidad, sinceridad de lo que decimos. Faltan algunos tips en este tema, como la ubicación, altura de la cámara, para hacer más efectiva y empática la imagen. Es importante si podemos refrescar ese entorno, ese set o estudio, para humanizarlo rompiendo esa perspectiva claustrofóbica en que muchas veces trasmitimos.

En el vestuario hemos visto de todo, de todo. Desde el profesor en saco y corbata o bata de laboratorio, hasta la plena informalidad. El primer plano, ese terrible primer plano que nada esconde, ha dado lugar a dobles realidades de lo que está en cámara y detrás de cámara (debajo mejor), donde están en short-pantaloneta o mono deportivo y sandalias o pantuflas.

 

 

 

 

 

 

Foto: Pantalla de curso de Bioética Médica en seminario en línea por Zoom autor

 

 

Los vestuarios también han cambiado en los estudiantes. La ya usual informalidad ha llegado más allá de los imaginable. Lo cierto es que en eso del respeto al pleno desarrollo de la personalidad las cosas vistas son inéditas en la educación. Ha sido complejo.

 

Las imágenes de nuestros estudiantes unas veces por ahorro de su banda ancha, pero otras por encubrir su real compromiso académico en las diversas sesiones, los lleva utilizar ‘mascaras’ - mas no clown-, que van desde fotos reales a otras de la niñez, en situaciones afectivas, de sus mascotas, o una simple letra, entre otras variantes icónicas. 

La identidad encubierta; el uso de ‘máscaras’ en los tiempos de la postmodernidad da lugar para todo tipo de análisis antropológico, sociológico o psicoanalítico que me recuerda los estudios deClaude Lévi-Strauss.

El uso de recursos didácticos ha sido enriquecedor y refleja también lógicas estéticas, además de pedagógicas. Van desde la simple bidireccionalidad, limitada a correos que van y vienen con textos y ensayos, aburriendo al estudiante; pasando por el uso de podcast y presentaciones interactivas, los videos, el comprometimiento de la familia que pasa a ser protagonista de ejercicios de la propia clase, hasta el uso del novísimo uso de Tik Tok como recurso académico, que motivan y dan rienda suelta a la creatividad y participación, generando motivación y placer. Hay de todo. Se va aprendiendo desde ambos lados de las cámaras.

En general hay una nueva estética del entorno, del clima académico, en donde nuestros estudiantes entran en nuestras casas y nosotros en las suyas. Hay una cierta promiscuidad de ambientes. A esto se le suma, y no es poca cosa, la inexistencia de una clara etiqueta o norma de comportamiento, aun cuando existen códigos llamados netiqueta​o etiqueta net, para referirse al conjunto de normas de comportamiento general en Internet, que si los conociéramos (y respetáramos) nos haría algo mejor la comunicación y el acto pedagógico. En este sentido, también hay un ajuste de las reglas de etiqueta del mundo real al virtual.

Estamos en terreno de lo inédito, de lo no legislado, en una situación límite, rara, y a decir verdad es como si entraran en el salón de clase, nos dieran la espalda y encendieran su música apagando cámara y audio.

 Pedro Pablo Aguilera

@ 84179