Gabo

"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

HISTORIA EN EL CORAZÓN DE LAS MADRES DE SOACHA

Uno de los episodios que más ha mostrado la fortaleza de la mujer colombiana ha sido la tragedia de los llamados ‘falsos positivos’ (o ejecuciones extrajudiciales). 

 

 María Ubilerma, durante uno de sus viajes a Europa, para denunciar el crimen de su hijo.

Madres solteras, trabajadoras y humildes, tuvieron que enfrentar con gran tenacidad el asesinato y desaparición forzada de sus hijos.
María Ubilerma Sanabria, oriunda del municipio de Soacha y mamá de 9 hijos, vivió en carne propia los daños irreparables que dejaron las desapariciones forzadas en su localidad.

“El propio Estado me quitó a mi hijo”, dice con dolor, al recordar la forma miserable como acabaron con su vida.

Lo ocurrido a 19 jóvenes de Soacha y Bogotá en el año 2008 muestra la extrema crueldad con la que se actuó para lograr la efectividad exigida a sus soldados por las autoridades militares. Se acudió a obtener bajas simulando operativos en contra de la guerrilla, cuando en realidad ultimaban a civiles indefensos.
Jaime Estiven Valencia, hijo de María Ubilerma, de tan sólo 16 años, decidió dejar sus estudios, su casa y su familia con el propósito de darles una mejor vida a su mamá y a sus hermanos, sin pensar que ese futuro engañoso que perseguía, lo estaba guiando a un triste final.

A él y a otros jóvenes que desaparecieron les ofrecieron 10 millones de pesos para ir a trabajar a Cúcuta o a la Costa Atlántica, sin saber que formarían parte de la estadística de los ‘falsos positivos’, asesinatos de civiles para ser mostrados como "positivos en la guerra contra los terroristas", en este caso, como miembros de las Farc-EP.
María Ubilerma cuenta que Jaime Estiven, para ayudarle con los gastos de la casa, trabajaba de ayudante de buseta o como jornalero en el campo. El 6 de Febrero del 2008 salió por última vez de su casa a “recoger café a tierra caliente, a cuidar fincas y a ordeñar vacas”, según le relató a su madre.

Le explicaba que “uno trabaja tres meses y le dan permiso de venir a visitar la familia”. Según María Ubilerma, “le iban a pagar bien y con eso compraríamos una casa grande”. Dos días después de su partida, Jaime llamó y habló con su hermana Cindy para decirle que entre domingo y lunes llegaría a su casa, pero nunca volvió.
Pasó el tiempo sin que Jaime se comunicara con su familia. Solo el 26 de septiembre, casi ocho meses después de la última vez que vio a su hijo, María Ubilerma se enteró, por las noticias, de su paradero. Se encontraba en una fosa común en el departamento de Norte de Santander, a más de 700 kilómetros de Soacha.

Para María, y para todas las madres de Soacha, ha sido realmente una lucha por la memoria, la paz, la justicia, la reparación y la no repetición de estos hechos violentos en el país, pues solo en 2014 la Fiscalía reconoció haber recibido 4.716 denuncias de casos de asesinatos muy similares a los de Jaime: obteniendo primero la confianza de los muchachos, se los llevaban y una vez lejos de sus familias, los ejecutaban, presentándolos como bajas de la guerrilla en combate.

                                        Ubilerma (arriba, derecha), con su grupo de teatro.

Para María Ubilerma no ha sido un proceso fácil y por eso, junto a Patricia Ariza, directora del teatro La Candelaria de Bogotá, encontró, a través de las artes escénicas, una forma de superar las secuelas que dejan la violencia y las injusticias que se viven a diario.

El soldado Mauricio Cuniche Delgado y los mayores José Simón Baquero Ramos y Carlos Gilberto Rodríguez Mora, son algunos de los responsables de las desapariciones de los jóvenes de Soacha. El 22 de mayo de 2017, la Fiscalía les imputó los delitos de desaparición forzada agravada, homicidio agravado, porte y fabricación ilegal de armas, falsedad ideológica en documento público y concierto para delinquir agravado. Ellos no aceptaron los cargos.

Aún falta mucho para que haya justicia. Pero María Ubilerma sabe que la muerte del séptimo de sus nueve hijos, al que enterró en noviembre de 2008, no quedará en el olvido y que mientras viva, continuará luchando por esclarecer la verdad.

Las madres de Soacha han solicitado que los casos de 'falsos positivos' no queden en manos de la Justicia Especial para la Paz.

  • Destacado

  • “El propio Estado me quitó a mi hijo”.
  • La Fiscalía de la Corte Penal Internacional tiene en la mira a 29 oficiales de alto rango (23 generales y seis coroneles), entre ellos el actual comandante del Ejército, general Juan Pablo Rodríguez Barragán. La Fiscal Fatou Bensouda habría dividido en cinco grandes posibles casos, la averiguación sobre presuntas responsabilidades en 1.228 hechos criminales.

 Isabella Mesa - Mónica Isabel Mora

 

           Estudiantes de séptimo semestre.

  @isabellamesa  - @monicaisabell02