Gabo

"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

Cambié juegos por marchas y misas

Con voz fuerte, hoy Daniela puede decir que ha perdonado a quienes mataron a su padre en junio de 2007, cinco años después de un secuestro múltiple que impactó a toda Colombia.

“Eran las 10:30 de la mañana de un día cualquier, nadie esperaba que estaba en el punto de pasar, los evacuaron a él y sus compañeros, 'amenaza de bomba', decían, 'somos el ejército'. Fue un plan ejecutado para privarlos de su libertad y arrebatarlos a sus familiares", comentó Daniela en una carta que se conoció cuando el gobierno de Santos comenzaba el proceso de paz. 

Juan Carlos Narváez hacía parte de los doce diputados de la Asamblea del Valle secuestrados por las Farc en pleno corazón de Cali el once de abril del 2002; luego se perdió en las montañas para nunca regresar.

“Mi padre era quien lograba hacerme dormir, quien me leía desde que estaba en el vientre de mi mamá, quien me ponía la música que tanto me gustaba, me calmaba, y a quien tanto esperaba cada noche que volviera del trabajo, pero la relación con mi padre terminó sin nisiquiera haber empezado ", recordó.

 

La familia Narváez Perdomo, meses antes del secuestro

 

JUAN CARLOS OYÓ CRECER A DANIELA

Durante los últimos años, Daniela y su madre, Fabiola Perdomo, se levantan muy temprano para llamar a una emisora ​​y enviarle mensajes, "esto le dará fuerzas, me decía mi mamá, en las pruebas él siempre respondía a las cosas que decíamos".

 “Juan Carlos no la vio como un padre, pero oyó crecer a Daniela;  a pesar de su corta edad , era una niña difamos 'feliz', porque no entendía mucho lo que pasaba y tenía la esperanza, cada vez que veía una prueba de supervivencia , de que su papá iba a volver", comentó con voz quebrada Fabiola.

El río de camisetas blancas con retratos de los secuestrados fue por mucho tiempo la vestimenta de los familiares, “yo tenía la camiseta con la foto de mi papá. Una vez nos llevaron a la Asamblea, porque el comisionado de paz iba a ir, entonces yo le dije: señor, por favor, tráigame a mi papá. Y él me dijo: te prometo que tu papá vuelve. Yo siempre que lo veía en televisión decía: ese señor es un mentiroso", expresó Daniela.

Daniela fue portada en la revista Semana en el 2007

 

YA NO IBA A VOLVER

La muerte de Juan Carlos fue un episodio que Daniela nunca olvidará, "yo dormía con mi mamá, escuché a mi mamá gritar en el teléfono, diciendo: los mataron, mataron a mi Juan, obviamente entendí que era mi papá", comentó con tristeza.

"En ese momento me puse a llorar debajo de la almohada y mi mamá empezó a llamar a todas las familias, fue muy duro porque entendí que ya no iba a volver a verlo".

Daniela siempre pensaba en "cómo lo recibirías, creé una fantasía en mi mente del día en que por fin volvería, pero no pasó, así fue por años, enviando mensajes, viendo videos, marchando, luchando, mi mamá yendo y viniendo, haciendo todo lo que estaba en sus manos para verlo nuevo, para abrazarlo, ella nunca perdió la esperanza, hasta ese día", dijo.

 

Daniela creció entre marchas y protestas

 

PERDÓN Y PAZ INTERIOR

 ¿Qué hacer para perdonar? ¿Cómo superar el dolor de la guerra ?, aunque Daniela lo considerara imposible, un viaje a la Habana le daría las pistas para poderse deshacer de la rabia que estuvo viva durante más de 10 años en su corazón. Daniela pudo perdonar a quienes le arrebataron a su papá.

Fabiola fue primero, en septiembre del 2016. Después de un encuentro difícil, regresó:  "llegué distinta y ella no podía entender qué había pasado, la sentía a veces hasta molesta", recuerda. Un mes después, otra delegación de víctimas viajó para reunirse con los negociadores de las Farc, “le dije a Daniela que quería que fuera, pero ella no estaba muy convencida. Ya en Cuba, fuimos las últimas en entrar a ese salón donde estaba el resto de las familias", comentó Fabiola.

Todos trataron de sentarse lejos, pero Daniela y Fabiola se ubicaron cerca de los guerrilleros, “había escrito unos puntos que quería decir, pero cuando me tocó hablar, ni siquiera dije mi nombre, solo empecé a llorar horrible y mi mamá me miraba, no se me entía nada, seguía hablando, llorando, al terminar de hablar, ya estaba hablando normal”, agregó Daniela.

Ese día, Daniela liberó todos los resentimientos que por años se alojaron en su corazón, “perdonar no es olvidar, es dar otra oportunidad: siento que me sirvió tanto ese día y le di las gracias a mi mamá por llevarme. Me sentí reparada. Pienso que muchas víctimas no han logrado perdonar porque creen que le están haciendo un favor al victimario; yo no perdono por ellos, para hacer un favor, ni para que ellos se sientan bien; no hay que pensar en ellos, sino en uno”, finaliza.

 

 

                    

                   Daniela fue entrevistada por el programa Cali Hoy Crónicas 

 

 Johana Castillo Muñoz