Gabo

"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

Once años del sacrificio de los diputados del Valle

Un cubrimiento en apuros

 

El fotógrafo Juan Bautista jamás imaginó que la tranquilidad con la que inició sus actividades aquel 11 de abril de 2002, se convertiría en un cubrimiento trágico.

Cali estaba conmocionada esa mañana por una información: había una bomba en la Asamblea Departamental. Horas después, se supo que no había bomba. En cambio, 12 Diputados de la duma habían sido secuestrados. De inmediato, la Revista Semana asignó a Juan B. -como es conocido-, el cubrimiento de esta impactante noticia.

“En el desvío hacia Cristo Rey se detuvo el taxi en que iba. Me bajé y  continué a pie unos 20 minutos; después, Luz Stella Arroyave (periodista) me pitó desde atrás, ella iba en el campero, me subí y seguimos hasta Venteaderos”, relató.

Raúl Ramírez, entonces periodista de Noticias Caracol, se encontró en el camino con Juan B. Otros medios de comunicación llegaron hasta Peñas Blancas para seguir el rastro de los diputados secuestrados. El equipo de Noticias RCN estaba integrado por Luz Stella Arroyave, Héctor Sandoval (camarógrafo), y el conductor Walter Rojas. Ninguno tenía credenciales, lo único que los visibilizaba era el cubo del micrófono, la cámara y chalecos.

“Se me ocurrió buscar una vara de un árbol que estaba tirada en el suelo; le amarré, en un extremo, mi pañuelo para hacer una bandera; el pañuelo no era blanco, era gris; pero debía servir para que nos identificaran los del helicóptero”, comentó. Así, los periodistas empezaron a ondearla, para hacerles saber que no pertenecían a ningún grupo armado.

Sintieron el ambiente más tenso, optaron por regresar a Cali y no poner en riesgo sus vidas. “Walter le dijo a Luz Stella: voy a ir hasta la curva y me devuelvo, no subamos. Escuchamos el helicóptero muy cerca, me agaché para verlo, vi esa mole, era un arpía e iba subiendo, el aparato soltó una ráfaga, y alcancé a oler el hierro caliente. Levanté la mirada y vi que en el techo del vehículo había un orificio grande”, afirmó.

 

Raúl Ramírez corre en busca de refugio, arriba los helicópteros disparaban cohetes hacia Peñas Blancas y las posiciones guerrilleras, mientras su camarógrafo graba.

 

En medio del caos, Luz Stella, Juan B., y Héctor lograron salir del vehículo; sin embargo, los dos últimos regresaron al campero por Walter, el conductor, que estaba gravemente herido.

“Héctor y yo estábamos en la puerta del campero tratando de reanimar a Walter, Luz Stella estaba en la parte delantera. Salí adelante del campero, Héctor salió por atrás. Escuché a Héctor que me llamaba y yo comencé a subir, lo sentía muy angustiado y dije: a este man le pasó algo”, comentó frustrado.

“Me dieron, decía. ¿Dónde te dieron?, en la rodilla. Escuché el helicóptero otra vez, miré hacia arriba y Héctor quedó en un sitio destapado; donde estaba Luz Stella había cobertura visual del helicóptero”, expresó. Hasta allí llegó Juan B. y se prendió de una piedra.

El ejército volvió a disparar, “yo cerré los ojos y esperé a que me dieran. Al abrirlos, estaba vivo e ileso”, comentó. Vio cómo se alejaba el helicóptero y regresó al carro para auxiliar a Héctor, que tenía la rodilla destrozada, su sangre no paraba de brotar.

 “Las balas caían y reventaban las hojitas, eso se me quedó en la mente, las hojitas caían destruidas, como en cámara lenta. Cuando sintió otra vez la ráfaga, la pobre Luz Stella quedó desesperada”, expresó.

Mientras los dos intentaban resguardar sus vidas, a pocos metros, Raúl se protegió en un hueco, “yo había visto una caja de desagüe de metro y medio de ancho por un metro de fondo; cuando sentí que estaban ametrallando, me lancé a ese hueco y encima de mí se lanzó el conductor; el helicóptero Black Hawk se ubicó y volvió a ametrallar, vi que mi camarógrafo estaba todavía allá, entonces lo llamé urgente y él se metió también al hueco con nosotros”.

 

Los helicópteros lanzan cohetes contra el cerro donde se encontraban los guerrilleros.

 

Juan iba a buscar ayuda, cuando sintió que un grupo de guerrilleros se acercaba. Pasaron por su lado, y Juan B. y Luz Stella se quedaron en silencio hasta que retornó la calma. Finalmente, lograron escapar y llevar a Héctor al Hospital Departamental. Allí murió, al día siguiente.

Juan B. tomó la decisión de alejarse por un tiempo del periodismo, buscando sanar sus heridas emocionales tras la pérdida de sus amigos Walter y Héctor.

“Unos 15 días después, sin cámara, regresé, en una chiva, y me senté a reflexionar; lloré como un niño, como un ‘culicagado’, bajé a la piedra donde estuvimos prendidos y lloré sólo, eso hizo parte de mi sanación”, comentó.

Pasó más de un año hasta que Juan B pudo tomar de nuevo su cámara y retornar a los medios de comunicación. Por su parte, Raúl siguió relatando periodísticamente el conflicto. Hoy trabaja con un proyecto de posconflicto, financiado por el PNUD. “Estamos haciendo cosas maravillosas, en las zonas montañosas, llevándoles proyectos productivos a los campesinos, que ahora están felices”.

 Olga Salazar

 Juan Bautista Díaz