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MONEDA DE 500 PESOS: HONOR A UN GIGANTE.

Los guacariceños recuerdan con nostalgia a su ‘niño’, desaparecido en 1989.

Diariamente llegan a nuestras manos decenas de monedas. Una de ellas es la de 500 pesos, que ha estado en circulación desde 1993. ¿Alguna vez se han preguntado el valor cultural, social e histórico que tienen las monedas actuales?

El árbol

Hace 29 años, el samán de Guacarí murió. Pero su recuerdo no solo se quedó en el corazón de los guacariceños, sino también en el de los colombianos, desde cuando el Banco de la República aprobó la Resolución Externa número 20, de agosto 6 de 1993, que estableció la imagen de ese frondoso árbol para la moneda de 500 pesos.

Monumento a la moneda de 500 pesos en el parque de Guacarí.

El árbol cubría un terreno aproximado de 60 metros, sombreando el largo y el ancho el parque principal del municipio vallecaucano; su tallo tenía 8 metros de diámetro.

“Yo sabía de su problema interno, sabía que iba a morir, sabía de su cáncer”, expresó María Gladis Quintero, habitante del municipio. Gracias a su amor y aferramiento hacia el árbol, intentó varias maneras de hacer conocer su grandeza. Una noche de 1987 supo del concurso ‘Árbol Rey’, por el programa de televisión del Profesor Yarumo.

En el espacio televisivo se invitaba a enviar fotos del árbol que les atrajera de su región. Gladis Quintero la envió al concurso el 25 de noviembre del mismo año. 21 días después, la Federación Nacional de Cafeteros envió su respuesta:

Agradezco… su participación en el concurso Árbol Rey, en el cual obtuvieron el segundo puesto…

Atentamente,

Héctor Alarcón Correa (Profesor Yarumo).

Foto del samán que obtuvo el segundo lugar en el concurso ‘Árbol Rey’, del Profesor Yarumo.

“Yo tengo la intuición de que ese concurso ayudó para que en la moneda de 500 pesos aparezca el Samán, pues en los archivos de la Federación quedó el registro”, aseguró Gladis.

El 26 de diciembre de 1993 entró en circulación la moneda de 500 pesos, que fue diseñada por el reconocido artista plástico David Manzur y emitida por el Banco de la República.

“El motivo del anverso de la moneda está orientado a reconocer los esfuerzos del municipio de Guacarí, Valle del Cauca, para conservar el árbol de Samán, a través del cual el maestro Manzur resalta la importancia de los aspectos relacionados con la ecología y la preservación del medio ambiente”, expresa el Banco de la República en su página oficial.

En el nucleo de la moneda se observan el dibujo que representa el árbol. En su parte superior dice REPÚBLICA DE COLOMBIA y en la parte inferior, EL ARBOL DE GUACARI. Al reverso está el valor nominal de la moneda en números arábigos (500), debajo la palabra pesos y en el anillo exterior, parte inferior, el año de acuñación. 

Nacimiento

En 1914, Ramón Becerra Vacca mandó a traer el samán a la Hacienda la Cabana; por ello, se llevó los honores. Pero, “la verdadera siembra se la disputan José Saulo Lenis, quien trajo el árbol en un tarro de avena y Francisco, Pacho Hernández, la persona que ubicó el centro del parque, realizó el hueco y lo sembró”, expresó José Fredy Gutiérrez Moreno, docente e historiador guacariceño. La intención de Becerra era perpetuar el mito de la diosa Guacacar en el árbol.

Su crecimiento fue a la par con la identidad del municipio, pues a su alrededor se realizaban las principales celebraciones, como las fiestas de San Roque, las fiestas de San Isidro, fiestas de reyes, entre otras. Tal era la importancia del parque que todo el que llegara en ferrocarril, obligatoriamente debía visitarlo.

Su esplendor máximo fue entre los años 70 y 80, su copa ya cubría los cuatro puntos cardinales del parque y se convirtió en la principal atracción turística. “Allí había iguanas y ardillas”, recuerda Jhon Jairo Echeverri, habitante de Guacarí.

cuñación. El parque principal estaba cubierto además por guayabales, era un sesteadero de ganado y también plaza de mercado, allí se encontraban frutales verduras y animales de carga. Además, se utilizaba como plaza de ferias. 

Muerte

Fungosis (coloquialmente cáncer negro), es la enfermedad que atacó al imponente samán; sus primeros síntomas fueron un tipo de agua negra que brotaba de él. “Se encontró una cura, se halló la manera de salvarlo, pero nadie realizó nada”, cuenta el historiador Gutiérrez, con un nudo en la garganta.

El 13 de agosto de 1989, en horas de la noche, fue el comienzo de su agonía: el tronco se abrió; hubo un intento de los bomberos por salvarlo, pues llevaron una manila de gran grosor para colocarla alrededor del tronco y así detener la ruptura. Pero ya era demasiado tarde.

Los troncos quedaron desperdigados por todo el parque y fueron repartidos entre los pobladores.

A las 8 de la mañana del día siguiente, sonó la alarma: el árbol se había caído. La gente estaba desesperada, lloraba, se escuchaban madrazos y se culpaban unos a otros.

“Fue como si hubiese temblado, la gente se amaneció acompañándolo, e incluso se celebró una misa y hubo serenata”, recordó Echeverri. El impacto de su muerte fue tan grande que “llegó la prensa, la radio y la televisión”.

Otros menos sentimentales, funcionarios de la Empresa de Servicio Público de Aseo de Cali, Emsirva, llevaron sierras eléctricas y allí mismo apilaron 130 toneladas de fina madera que sirvió para luego confeccionar toda suerte de muebles. Las ramas, aún con el follaje intacto, fueron repartidas entre los pobladores, que se las llevaron a sus casas.

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Placa conmemorativa, después de la remodelación al parque en 2014.

Hoy, el parque principal de Guacarí aloja un pequeño monumento que representa la moneda de 500 pesos, la gente que visita el lugar, recuerda cómo el samán lo cubría totalmente y observa los árboles que ahora dan sombra pero nunca lograrán reemplazarlo.

Con nostalgia reconocen que nadie hizo nada, que amaban el árbol, pero solo se dieron cuenta de ello cuando vieron el desierto que dejó su muerte.

 

 Mairon Benavides 

  @maironabc

 Mairon Benavides