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Un sueño hecho realidad

Estudiantes de Comunicación y Publicidad hicieron parte del Congreso Nacional  de Afacom

“Me sentía como en el cielo, y literal, estaba en él. Ver los edificios tan pequeños en su inmensidad, cubiertos de densas nubes blancas; era felicidad total para mí”, esas fueron las palabras de la estudiante Martha Altamirano sobre su primer viaje en avión. ¿Cómo fue posible esta experiencia tan asombrosa? Pues verán:

La Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios de Comunicación (Afacom), realizó una convocatoria, solicitó el envío de trabajos de investigación de estudiantes de comunicación y publicidad para que participaran en el Tercer Encuentro de Semilleros, celebrado en el marco del Congreso Nacional de Afacom. El comunicado se dio a conocer entre las 63 universidades que hacen parte de la asociación, siendo una de ellas la USC.

Paula Zapata, Mateo Arango, Daniela Cerón y Martha Altamirano, fueron los estudiantes de la Facultad de Comunicación y Publicidad que enviaron sus trabajos de investigación, con el anhelo de hacer parte del encuentro.  Debieron esperar 15 días para obtener una respuesta. Y cuando llegó el día en que se definía su participación, la euforia se apoderó de ellos al enterarse, por medio de la página web de Afacom, que sus nombres estaban en el listado de los 57 estudiantes escogidos en todo el país para asistir al evento.

“Cuando recibí la noticia, me sentí muy emocionada, porque pensé que todo nuestro esfuerzo había sido recompensado”, afirmó con orgullo la estudiante Zapata.

Gracias al apoyo de la directora de la facultad Claudia Bedoya, a sus asesores de trabajo de grado, y a la coordinadora del CISOH, Diana Quinayá, los estudiantes pudieron realizar cada trámite necesario para iniciar el viaje. La USC y la misma Afacom también hicieron esto posible, ya que fueron las encargadas de suministrar los viáticos y tiquetes a los estudiantes. Con estas ayudas, volaron sin problemas hacia la ciudad de Bogotá, lugar del congreso.

Su primer congreso: una experiencia inolvidable  

Alrededor de las 8:15 de la mañana del 20 de marzo, en un día gélido y lluvioso, arribaron a Bogotá. El hostal Fátima fue el lugar en el que se alojaron. Es un sitio acogedor, encantador y muy conveniente, pues queda cerca de la Universidad Central, uno de los epicentros del Congreso Nacional; bastaban 15 minutos de caminata para llegar allá. De modo que, apenas llegaron, dejaron sus maletas, y caminaron, en medio de la lluvia, hacia la Central, donde se realizó la conferencia inaugural.   

El Congreso fue un espacio que les permitió conocer diferentes perspectivas que dieron los conferencistas invitados sobre los estudios de la comunicación, desafíos, enfoques y demás temas de impacto en esta disciplina. “Este evento nos dejó grandes aprendizajes y experiencias en torno a la investigación y a nuestra profesión. Nos sentimos agradecidos de haber podido hacer parte de esto”, comentó Cerón.

Martha Altamirano y Daniela Cerón presentaron su ponencia sobre construcción de memoria.

Luego de un día y medio de conferencias, llegó la oportunidad de las exposiciones de los estudiantes. Tenían solo 10 minutos para presentar cada trabajo de grado, en uno de los salones de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la otra sede del evento. La noche anterior habían estado preparándose. Era el momento de representar a su universidad; expusieron en medio de 30 estudiantes e invitados de varias universidades del país. Los esperados nervios no estuvieron ausentes, pero conforme fueron hablando, la serena naturalidad se apoderó de sus bocas, y el nerviosismo se esfumó. Sus presentaciones fueron exitosas, siendo felicitados por el inmenso sonido de los aplausos.

“En nuestra carrera no nos llegamos a imaginar estar del otro lado, en el escenario, en un congreso tan grande. Era por lo que hace año y medio habíamos trabajado, era nuestro momento de brillar”, dijo Altamirano, con gran felicidad.

En lo más alto de Bogotá

Siempre debe haber momentos para relajarse y divertirse. En su último día en la capital, decidieron ir a Monserrate, el mirador más alto de Bogotá, ubicado a 3.152 metros sobre el nivel del mar. La mañana era lluviosa y la niebla cubría la montaña, pero su emoción por llegar hasta la cima era mayor.

“No queríamos irnos de Monserrate sin antes ver la ciudad con el cielo despejado; algo casi imposible, pero lo logramos”, dijo Cerón.

Un retorno con contratiempos

Llegar fue fácil, pero regresar fue una historia distinta. Mateo Arango tomó un taxi hacia su casa que queda cerca al aeropuerto. Pero las otras tres estudiantes tomaron un bus que las llevaría al hostal para recoger sus maletas. Desafortunadamente, el tráfico en Bogotá impedía que el bus avanzara. Por tanto, siguiendo el consejo de una pasajera, las estudiantes decidieron bajarse y tomar un taxi. Pero el cuento se repitió, el abrumador tráfico hacía complicado movilizarse. Con paciencia y desespero, llegaron al hostal por sus pertenencias a las 6:15 pm. Debían estar en el aeropuerto a las 7: 00 pm, y el hostal estaba lejos del aeropuerto. Parecía que no se podía hacer algo. De repente, una llamada de Arango sonó faltando diez para las siete, en la que informó a las muchachas que el vuelo había sido pospuesto, debido a las recientes lluvias… No perdieron el vuelo, después de todo.

“Me quedo con la satisfacción de haber presentado mi proyecto. También con la aventura que vivimos los cuatro en Bogotá: aguantarnos los trancones, ver a mis compañeras ahorrar para que les alcanzara el dinero y los largos desplazamientos; fue como compartir en familia”, finalizó Arango.

Los estudiantes desde el mirador de Monserrate.

Daniel Hurtado-Martha Altamirano-Stefanny García.