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Arterería Pájaro Azul

“Trabajo para vivir y pinto para sobrevivir”

Tiene 65 años de edad, es un amante del arte, el baile, las obras de teatro, las poesías, la música, pero sobre todo, esposo y excelente padre de tres hijos. Así se define al artista caleño Felipe Eugenio Payán Berón.

Payán ingresó a la Universidad del Valle en 1971, graduándose en 1976; pero en la mitad de la carrera, este artista vivió dos sucesos importantes: primero, descubrió la música clásica y empezó a conocer sobre Beethoven y Mozart; además, a través de ese descubrimiento, conoció el arte, lo que marcaría su vida: “al encontrarme con la música clásica, me encontré con la pintura”, explica.

El maestro Felipe Payán junto a sus compañeros artistas.

En 1976 ingresó a una pequeña academia; después de esto conoció a Bernardino Labrada, pintor muralista y acuarelista, quien montó una academia en la ciudad. Entre 1978 y 1982, Payán se formó verdaderamente como pintor.

Payán expuso sólo en el bar Titta Rufo, ubicado en el parque del Peñón; luego de esta exhibición decidió dejar la academia y comenzar a trabajar en solitario.

Se apasionó por la crítica a la nación, pintando banderas, y tuvo muchos problemas, pues su exposición generó una reacción airada que llegó hasta una demanda en su contra; dos días antes de que terminara la exhibición ordenaron capturarlo y él confiesa que sintió miedo y desesperación, pues su primer hijo era un recién nacido; sin embargo, al día siguiente lo liberaron y decidió cambiar de temática, inclinándose por el erotismo.

“Me encontré con la fotografía, hice un posgrado en el Centro Internacional de Desarrollo Regional, ahí conocí a un fotógrafo que tenía una cámara profesional y decidí comprársela; desde ese momento empecé con la fotografía y gracias a ella conocí varios sitios de la costa pacífica colombiana”.

Taller donde trabaja el artista.

Con un socio, Payán creó su propio taller de fotografía, donde hacían toda clase de productos audiovisuales; pero para el artista caleño no era lo que lo satisfacía, terminando su asociación después de tres años; la verdad es que sólo quería pintar, pero no tenía dinero para comprar los materiales.

Afortunadamente para él, fue nombrado decano en la Facultad de Publicidad de la Academia de Dibujo Profesional y comenzó a darle un giro a su vida, pues en la mañana era decano y en las tardes era pintor.

“Luego de ocho años como decano, me invitan a manejar la revista cultural del diario Occidente; yo no tenía idea de cómo escribir en un computador y con tan solo un dedo, escribía toda una revista de 17 páginas, pero al momento de ser impresa, todo lo que había hecho desapareció, la revista ese día no salió; sin embargo, mi jefe me brindó otra oportunidad y duré hasta que acabaron con la revista”.

Bailarina de ballet, obra de arte por Felipe Payán.

Felipe Payán ha pintado en discos, cuadros y lienzos; sus obras las exponía en los parques, pero también se reunía con artistas en otros lugares. También desarrolló un proyecto en la CVC, un campamento de recreación, con 250 jóvenes; pero al final resultó quedándose como el coordinador de atención al usuario, gestión documental y comunicaciones hasta que en 2018, decidió pensionarse.

Ahora montó su propia galería de arte, Arterería Pájaro Azul, que es; la llamó así porque es una fábrica de arte. A partir de mayo del 2019, Felipe Payán, junto con otros artistas, realizará varios eventos en la Arterería, donde habrá caricaturistas, exposición de filigrana, dos lanzamientos de libros, conferencias, pero sobre todo será un lugar muy especial para los amantes de la cultura.

 Daniela Forero Giraldo

  @DanielaForeroG