Gabo

"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

El acoso es virtual; la tragedia ¡es real!

Durante las jornadas de marchas estudiantiles del 2018, que obligaron el cese de actividades en diferentes instituciones educativas, debido a un paro nacional que duró cerca de 64 días, sofía se dedicó a navegar en las redes sociales desde su celular, como había terminado con su novio ya no tenía con quién pasar el tiempo libre.

El celular se convirtió en su aliado para darle la espalda a la famosa “tusa amorosa”, sin embargo, en lugar de ayudarle a olvidar a su exnovio, el dispositivo tecnológico se convirtió en un puente, que aparentemente la llevaría de nuevo a él. Sofía recibió una solicitud de amistad de Alejandro, lo que revivió su gran ilusión de retomar la relación que tanto extrañaba.

Reza un viejo refrán que el amor que no es osado, es poco estimado, tal vez por esto Sofía se atrevió a seguir el juego que Alejo le planteó: sexting. Las conversaciones por chat empezaron a subir de tono y el requerimiento de fotografías cada vez más íntimas se volvió algo común en sus chats; el tema siempre eran sus momentos más privados como pareja, la fantasía de vivir de nuevo y, por supuesto,  acompañados de fotos y videos íntimos.

Dos semanas después, ella pensó que era el momento perfecto para re-encontrarse frente a frente con el “amor de su vida”, así que lo citó, pero él jamás llegó al lugar acordado.  Su enojo la llevó a negarse rotundamente a seguir el juego del sexting.

Fue así como el amor de su vida se convirtió en el terror de su vida, el mensaje que antes decía “buenos días mamacita de mi corazón”, se convirtió en un frío y cortante “me mandás más fotos o público todas las que me has mandado hasta ahora”.  Las amenazas cada vez eran más fuertes, sofía empezó a deprimirse y aislarse, no se despegaba de las redes sociales revisando en qué momento veía sus fotos privadas rondando por ahí; la respiración se le cortaba y sentía que su cabeza iba a estallar por la presión a la que estaba siendo sometida.

El miedo, esa sensación de angustia que a veces lleva al ser humano a tomar malas decisiones, esta vez hizo su mejor jugada, puesto que la situación de peligro hizo que Sofía se atreviera a hablarle a sus padres de lo que estaba pasando.

 

 

La respuesta correcta ante el miedo es, sin duda alguna, la comprensión. fue así como Emilio, su padre, consternado con la declaración recibida acudió con su hija a una estación de policía a poner el respectivo denuncio y, acto seguido, se animó a visitar al temible y acosador ex novio.

Esa tarde, después de un enorme trancón producido por las protestas en la ciudad, llegaron hasta la casa de Alejandro, quien se sorprendió al verlos y preguntó qué ocurría.  El padre de Sofía se hizo cargo de la conversación, pero el joven parecía no entender de qué chats le estaban hablando.

Sofía le mostró las conversaciones y aunque las fotos que ella recibía sí eran de él, aseguró que no era él quien las había enviado, pues estas imágenes eran viejas y reposaban en un viejo portátil que le había regalado a su papá.

Por un momento, los tres se quedaron en silencio, tratando de asimilar cómo las fotografías del computador que ahora pertenecían al exsuegro de Sofía habían llegado hasta una red social con el nombre y el apellido de su hijo. Alguien lo estaba suplantando y era doloroso para Alejandro imaginar que su héroe, su ejemplo a seguir, su padre pudiera estar detrás de un delito de esta magnitud.

Alejandro, tomó aire, prendió el computador de su papá y se encontró con una página de facebook abierta, su corazón se aceleró de manera exorbitantemente, su temor inicial estaba siendo confirmado; abrió el chat y con voz entrecortada por la rabia y la desilusión, les confesó a Emilio y a Sofía que había encontrado el culpable de todo lo sucedido.

Alejandro facilitó las pruebas para que Sofía interpusiera la denuncia penal y se realizará el debido proceso contra el acosador: su ex suegro, quien fue llevado a juicio por el cargo de  facilitación de medios de comunicación para ofrecer servicios sexuales de menores.

Emilio no podía creer que estuviese en una sociedad tan difícil para los niños, quienes incluso sin salir de casa pueden ser violentados psicológicamente a través de una pantalla de un computador o dispositivo móvil.

Sofía, por su parte, no aguantó el proceso de acusaciones que adelantó la fiscalía, la situación se hizo pública y muchas personas la señalaron de haberlo provocado todo.  Su gran amor, ya no estaría jamás con ella y evidentemente, había decepcionado a sus padres, envolviendolos en un problema legal que parecía no tener fin.

Esta vez, el miedo no fue su aliado, sino su enemigo y la llevó a tomar la terrible decisión de suicidarse.  Sofía decidió apagar la luz soñadora de su juventud y con un lazo en su cuello, el 28 de Octubre de 2018 se lanzó a la oscuridad infinita de la muerte.

Después del dolor y con la cabeza fría, Emilio decidió que si la tecnología tenía el poder de robarles la felicidad él realizaría innovaciones y aplicaciones para proteger a su familia de esta amenaza.

No fueron necesarios conocimientos en desarrollo web, para que Emilio lograra desarrollar la aplicación del diálogo permanente con sus otros dos hijos e instaló en su familia la base fundamental de la confianza, para lograr un ambiente más seguro en el que el ciberbullying y el acoso no le arrebaten jamás a un ser amado.

 

  Sebastián Gómez.