Gabo

"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

Un festival para el espíritu

Sábado 24 de agosto. Muchas personas están alrededor, mientras el maestro Sudhadvaiti Swami Maharaj ‘inicia’ a una joven. Le da su nombre espiritual. Es el último día del festival.

El templo Varsana, a 30 minutos de Bogotá, es el escenario del festival Janmashtami. Hace parte de una reserva natural y ha sido denominado territorio ancestral. Por eso, muchas personas deciden asistir a este gran evento, que se realiza cada año, para adentrarse en la filosofía vaishnava. 

En este lugar se encuentran personas como Maha Kala, un joven de 25 años, quien fue monje peregrino y está radicado en Armenia; él asiste continuamente desde el 2014, haciendo parte de la tradición hindú. “Me dedico a impartir clases de yoga y vender productos conscientes, tratando de ayudar a las personas”, explica.  También afirma que, dentro su línea de yoga “es un día muy importante en el festival, porque es en conmemoración al Janmashtami, el cumpleaños de Krishna”.

El festival comenzó el 22 de agosto, reuniendo a asistentes de diferentes partes de mundo; también se encontraron Gurús -guías espirituales-. Uno de ellos, Sudhavaiti Swami Maharaj, fue quien ‘inició’ a la joven dos días después y le dio el nombre Draupadi Devi Dasi, haciéndola parte de la familia Vrinda.

 Sudhavaiti es un monje argentino que asiste al festival desde hace diez años, buscando en este evento “una relación humana, una conexión con el otro, Por eso son tan importantes estos festivales, porque nos encontramos desde lo humano, y además son inspiradores, porque después salís cargado de energía a predicar este encuentro.”

 

Vista de un Truly  en el Festival Janmashtami en Varsana, cerca de Bogotá: Una arquitectura que trasciende a quien la mira.

A este festival, que sirvió como puente para quienes quieren encaminarse como devotos, asistieron aproximadamente 500 personas de distintas partes del mundo, como India, Argentina, Guatemala, Alemania, México, Estados Unidos, Perú y Colombia, quienes buscaban un encuentro ancestral.

Muchos devotos asisten a este festival consecutivamente para reencontrarse con sus hermanos espirituales y gurús, que normalmente están ubicados en otros países. Otros, como la caleña Draupadi Devi Dasi quiso empezar su camino. “Todo nació cuando en el 2014 me fui a vivir a Bogotá y estaba en la búsqueda de cómo practicar yoga”. Este año, decidió viajar acompañada de varias amigas, “que, como yo, estaban buscando vivir la experiencia, tomar un paso dentro de los procesos espirituales. Por lo tanto, mi primer día fue analizar”, relata.

La primera actividad fue una marcha desde el templo Sr Goura Nithay, que recorrió la carrera séptima, finalizando en la Plaza de Bolívar. Muchos, entre ellos la joven Draupadi, se encontraban en éxtasis, cantando lo que ellos llaman ‘los santos nombres’, Hare Krihsna. Llevaban sus deidades y eran guiados por sus maestros espirituales.

 

La filosofía de la cultura también defiende la importancia del no comer carne, por eso en la marcha, varios devotos se disfrazaron de animales, haciendo la representación de pequeñas obras teatrales que mostraban el maltrato animal. Nada más actual, en momentos en los que el mundo veía impávido el incendio en el Amazonas brasilero y boliviano.

Devotos (de blanco), compartiendo con sus hermanos y guías espirituales.

Hacia medio día, en el Planetario Distrital se realizó una olla comunitaria, brindando almuerzo a todos los marchantes. Luego se continuó hasta la Plaza de Bolívar, donde finalizó con bailes y ofrendas a la madre tierra.

El segundo día, los asistentes ayunaron, lo que para el monje peregrino argentino Maharaj “son modificadores, como una especie de sacrificio hacia tu maestro, como una ofrenda; más que sacrificio, es una ofrenda hacia al maestro”.

Para Mahakala, “ayunar es una forma de purificar nuestro corazón y entregar nuestras acciones sin recibir nada a cambio, es muy importante para controlar la mente, los malos pensamientos que estén fuera de lugar, que haya una constante meditación con Dios, es muy beneficioso para la salud”. Durante ese día, los devotos prepararon 16 alimentos, que, al finalizar el ayuno, a medianoche, primero los ofrendaron a Krihsna, representado en una deidad en un altar. Después de esta ceremonia pudieron levantar el ayuno.

Prasadam: alimentos con los que se levanta el ayuno.

 

En ese momento, Daniela, quien no tenía pensado iniciarse con el monje peregrino, se encontraba en una ceremonia de fuego y a pocas horas de devolverse a su ciudad. Un amigo se le acercó y le comentó que le quería presentar a un guía espiritual. Aceptó y fueron juntos a la cafetería de Varsana, donde se sentaría junto con Maharaj. Fue allí donde se convirtió en Draupadi, luego de una conversación trascendental, que la convenció de convertirse en parte de la familia Vrinda.

 Vanessa Barreto 

   @VaneBarretoA rjeo 

e Vanessa Barreto rde fotógrafos mbre del instragram