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Luis Carlos Galán: 30 años después, más vivo que nunca. “A los hombres se les puede eliminar pero a las ideas no”

El hombre avanza entre la multitud fascinada por su presencia, sonríe con fervor, eleva el brazo para saludar, mientras el tumulto de seguidores lo levanta, desacomodándole su elegante saco negro. 
En medio del estupor mezclado con olor a aguardiente, cigarrillo, música de cantina y siniestros personajes con sombreros blancos, Luis Carlos Galán, entonces candidato a la presidencia de Colombia por el Liberalismo, logró llegar a la tarima que le habían preparado para que diera su discurso en la plaza de Soacha, Cundinamarca. Galán levantó los brazos, el gentío gritaba su nombre y, de repente, un hombre que aguardaba pacientemente debajo de la tarima, apretó el gatillo de su mini uzi. Galán cayó fulminado. 
Luis Carlos Galán era un padre muy estricto, pero a la vez, cariñoso y hogareño. Aquí, con sus tres hijos. (Foto El Tiempo).
Treinta años después de su asesinato, Utópicos rinde homenaje a la memoria de Luis Carlos Galán Sarmiento, el hombre que desde la política libró una de las batallas más duras en contra del narcotráfico. Juan Manuel Galán, su hijo mayor, contó a este medio que “mi papá decidió asumir una postura firme sin utilizar las armas y sin acudir a unas ideologías extremas como el marxismo, o el comunismo, él fue un rebelde ante el statu quo, era partidario de reformas, de cambios sociales. Asumió una postura como la que asumió la guerrilla en los años 60, pero sin usar las armas. Ese fue uno de los factores determinantes, pero también su carisma, su personalidad, su manera de ser y de conectarse con la gente, su oratoria y su capacidad dialéctica, de síntesis, de argumentación, fueron un vehículo que hizo resonar su mensaje”. 
Instantes antes del asesinato de Galán, en la plaza de Soacha. (Foto RCN Radio).
 
Con el asesinato de Galán se evidenció el contubernio que ya existía entre los diferentes grupos de poder: políticos, carteles de la droga y las nacientes esferas paramilitares, que estaban dispuestas a ganar, a sangre y fuego, un lugar en el panorama social y político del país.
Solo en el 2016, -27 años después del magnicidio-, quien ocupaba entonces la dirección del DAS, el general (r) Miguel Maza Márquez, fue condenado por la Corte Suprema de Justicia a 30 años de cárcel por su participación en la ejecución y planeación del asesinato de Galán. 
Maza Márquez, un macabro general con marcado acento costeño, dirigió desde 1985 hasta 1991 el Departamento Administrativo de Seguridad, y sobre él reposan investigaciones por haber actuado de manera omisiva en los asesinatos de Galán, de líderes políticos de la UP y de Carlos Pizarro, entre otros.
Luego de que fuera innegable el vínculo que el ex director del DAS tenía con Pablo Escobar, señalado de ser el autor intelectual del asesinato de Galán, la Sala Penal determinó, en su sentencia condenatoria, que él “nombró como jefe de escoltas a un hombre de su confianza (Jacobo Torregrosa). Tarea a la que se comprometió previamente con el paramilitar Henry de Jesús Pérez Durán, con quien mantenía estrechos vínculos, y a quien, a su vez, el denominado Cartel de Medellín le había encargado la ejecución del magnicidio" .
Detrás del crimen de Galán se esconde el accionar de políticos de los años ochenta, como Alberto Santofimio Botero, condenado a 24 años por su participación en el magnicidio del entonces candidato a la presidencia. 
Aunque es importante entender los hechos y nombres que se entretejen en la tras escena del crimen del Galán, para Juan Manuel, la memoria de su papá debe superar el accionar de sus victimarios, y debe perdurar en el tiempo a través de sus ideas: “él fue el único político que se opuso al narcotráfico, denunció a los narcotraficantes, e hizo entender el peligro que eso representaba para las instituciones en Colombia. Ese conjunto de factores hizo que se convirtiera en memoria histórica nacional. (…) Nunca vio la política como un instrumento de enriquecimiento o de avance personal, él la veía con profunda convicción, creía que la política debe tener una vocación de servicio”. 
“Cuando se elimina a los hombres, se robustecen las ideas”: Galán. 
Actualmente, Juan Manuel, Claudio y Carlos Fernando Galán, los tres hijos del fundador del Nuevo Liberalismo, se dedican a la política, sueñan que la memoria de su papá permanezca intacta y trabajan para conformar diferentes espacios de participación para los jóvenes que quieren hacer política, “el legado de mi papá es la importancia de involucrarse en los temas públicos, no ser indiferente, no ser apático, no refugiarse en el escepticismo, ni en el regionalismo. Él me enseñó el amor por el país, un amor que fue inculcado desde muy niño, gracias a mis abuelos, al conocimiento histórico de la región donde él nació y a los recorridos que él hizo por Colombia. Para él, su lucha en la política fue una larga marcha por las instituciones”. 
Luisa Fernández / Andrés Zuluaga