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Mocoa: entre escombros y culpas.

Fueron necesarios los desbordamientos de tres ríos y la muerte de más de 300 personas y la desaparición de 314, para que el país pusiera los ojos en Mocoa, una capital con una bomba de tiempo que hace más de 3 años se anunció y las autoridades se hicieron las de la vista gorda.

Era la madrugada del 1 de abril cuando la tragedia llegó al Putumayo; tres horas de lluvia que saturaron los ríos Mocoa, Mulato y Sancoyaco, y la sumatoria de múltiples factores llevaron a una fuerte avalancha que arrasó con todo a su paso; viviendas, automóviles y personas. “El aguacero era descomunal, no hubo tiempo de nada, lo poco que se salvó es obra de Dios. Yo ya estaba empacando para irme a Cali y pasó esto”, relata Jairo Enrique Sarria, habitante de la zona, en conversación telefónica con Utópicos.

 

 

Entre los cadáveres encontrados, cerca de 150 son menores de edad, y aunque ya hay un equipo de más de 300 socorristas colaborando en los operativos de búsqueda, la difícil situación no parece dar tregua. “Las ayudas tardan mucho en llegar porque las carreteras están llenas de rocas y lodo, no he podido salir de aquí, no hay transporte, ni comida y la comunicación está casi imposible, la avalancha se llevó muchas torres, además muchas zonas están sin agua potable, es como estar en medio de nada”, añadió Jairo Enrique, quien se dedica a hacer reparaciones mecánicas en el municipio.

 

 

Se destinaron 300 socorristas, 6 aviones, 63 vehículos de urgencia, 10 helicópteros y 7 botes para colaborar en los operativos de búsqueda y rescate.".
Las cifras

 

 

Por otra parte, de acuerdo con reportes de La Corporación Para El Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonía, el riesgo en la zona ya se había anunciado debido a los altos índices de deforestación y  urbanización desmesurada, algo que al parecer no se tuvo en cuenta en el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) de Mocoa. “La situación con Mocoa es el resultado de la desviación de los ríos, esto se debe a que el cauce ya no puede soportar el nivel de agua, causando estragos, pero se convierte en un desastre natural porque la gente empieza a asentarse en las áreas de influencia de los ríos, algo que se supone el POT debe evitar”, señaló Daniela García, Ingeniera Topográfica de la Universidad del Valle.

 

 

 

De hecho, en 2012 la Universidad Nacional solicitó una reevaluación del POT de la zona, debido a que se identificaron irregularidades en la estructura territorial, algo que los líderes políticos locales no atendieron y por ende hoy la Fiscalía adelanta investigaciones judiciales contra el alcalde de Mocoa, José Antonio Castro y a la gobernadora del Putumayo, Sorrel Aroca, adjudicándoles posible responsabilidad por negligencia.

Carlos Eduardo Duque, miembro del Grupo de Investigación de Transporte, Tránsito y Vías – GITTV, de la Universidad del Valle, reveló, en diálogo con este medio, que las condiciones naturales del municipio eran alerta suficiente para prevenir la tragedia: “Los tres ríos involucrados en el deslizamiento son ríos de alta pendiente, por lo que en este caso se estaría jugando con la gravedad ya que la velocidad del deslizamiento es más fuerte. Además, el tipo de suelo de la zona está constituido por arena, limo y arcilla, materiales base para el lodo, lo que hace de Mocoa un territorio altamente susceptible ante las precipitaciones” señaló Duque, confirmando que lo sucedido es más un asunto de responsabilidad política y social que un desastre natural.

 

  

“El día del siniestro llovió el 45% de lo que llueve en un mes en esa zona.".
Las cifras

 

De acuerdo con las declaraciones del Presidente, Juan Manuel Santos, el gobierno destinará más de mil millones de pesos para la reconstrucción de la zona y se brindará un subsidio de renta de $250.000 a los damnificados reportados por la Alcaldía; sin embargo, esta no parece ser la verdadera solución. “Reconstruir sobre ese territorio no es viable, lo que sucedió ya afectó la composición del suelo, si antes era susceptible, ahora es más arriesgado construir ahí, lo primordial es exigir la reevaluación del POT y obedecer a las alertas, es necesario movilizar a los habitantes, reconstruir es como firmar sentencia para una nueva avalancha”, declaró Carlos Eduardo, apuntando que es responsabilidad gubernamental educar y brindar las garantías públicas para evitar este tipo de asentamientos y expansiones urbanas de alto riesgo.

 

 

Hasta el momento, la cifra de heridos asciende a 262, además al menos 135 menores de edad están siendo atendidos en albergues, y aunque los rescatistas cierran las posibilidades de encontrar sobrevivientes una semana después del siniestro, los habitantes de Mocoa han perdido ya la esperanza de encontrar sobrevivientes y empiezan a resignarse a unirse a la caravana fúnebre que  enluta al país, una secuela de muertes sin un responsable que, por ahora, rinda cuentas por lo sucedido.

 

 

Marcela Zúñiga Garzón / Luis Rivera 

  @dmarcelazg / @luisrivera016 

   MARIO BAOS.