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El calvario de las serpientes

Las serpientes suelen causar una variedad de sentimientos negativos en el ser humano con tan sólo nombrarlas: pánico, dolor, sufrimiento, miedo, perturbación, desconfianza, entre otras emociones que se han forjado a causa de  historias y mitos contados a través de los años, haciendo que la relación del hombre con este tipo de reptiles sea displicente y frecuentemente violenta.

 Es muy común oír que las culebras segregan veneno y las serpientes no; pero el  biólogo del Zoológico de Cali Carlos Andrés Galvis, egresado de la  Universidad del Valle con especialización en manejo y conservación de especies amenazadas de la Universidad de Kent (Inglaterra), aclara: “es muy frecuente escuchar esa expresión, pero el término correcto es serpientes, que abarca todo. Por eso hay que aclarar que vamos a encontrar especies de serpientes que son venenosas y especies de serpientes que no son venenosas”.

                                                                               

Las empresas farmacéuticas han encontrado en la serpiente pitón el desarrollo de medicamentos como la Exenatida que se prescribe en pacientes con diabetes

Otro mito muy habitual es que al caminar al lado de una serpiente,  automáticamente ella entra a atacar. Galvis, quien también hace parte del equipo de Accidentes Ofídicos (accidentes por mordeduras de serpientes) del Hospital Universitario del Valle, afirma que “la única posibilidad de que agredan es porque alguien las agredió, sienten miedo y se tienen que defender, porque entre esas agresiones está la de intentarlas capturar y en consecuencia ellas se defienden. Otro caso es que las pisen o las maltraten; de lo contrario las serpientes no salen a perseguir a nadie mientras ellas no sean provocadas”.

Luz Marina Cifuentes, ama de casa de 56 años, cuenta que vivió 10 años en zona rural del Valle del Cauca con su esposo y sus dos hijas; “cada que veía una serpiente en el patio de mi casa pensaba en que si no le hacía nada pues nada me iba a pasar y simplemente la dejaba pasar; eso sí, mis hijas aprendieron a que cualquier animal que no sea doméstico no hay que tomarlo como juego y respetar su espacio”.

Ella piensa que ciertos mitos -como que este tipo de especies son criaturas demoníacas y viles para la especie humana, pues su reputación empezó con la seducción de Eva hacia el pecado y que si, por ejemplo, una mujer está en su periodo menstrual no puede salir al campo porque una serpiente la puede detectar fácilmente- son producto del fanatismo de muchas religiones fundadas en la actualidad y que siempre es “bueno echarle la culpa a alguien. Un animal no puede tener la culpa de lo malo que le pueda pasar al hombre, ya es hora que nos hagamos cargo de nuestros actos”, reflexiona.

Estos reptiles pueden ingresar fácilmente a las madrigueras (porque no tienen extremidades) en donde se reproducen fácilmente animales como las ratas y los ratones, cosa que no pueden hacer otro tipo de depredadores; con ello mantienen el equilibrio de estos roedores evitando que se salgan de control, dejando como consecuencia enfermedades como la esclerosis y problemas de salubridad ambiental.

                         
          En el zoológico de Cali existe un área especializada para los ofidios, que es no solo un hábitat para exhibirlas, sino también un centro de investigación  

Miguel Guevara, un químico farmacéutico jubilado, sostiene que un favor importante que hacen las serpientes al sector de la salud es poder obtener a través de su veneno componentes para fabricar medicamentos que salvan muchas vidas humanas, como componentes del veneno de la Mamba Negra Africana, que se incluye en la morfina, presentando un efecto analgésico. Otro medicamento es el Captopril, utilizado para la hipertensión.

            De modo que, a causa de la desinformación se han armado prejuicios frente a las serpientes. Además, e las captura, usándose para fines superficiales (fabricación de bolsos, calzado, muebles) o con el pensamiento que, al deshacerse de ellas, se está acabando con una ‘plaga’, originando problemas de conservación,

cuando la realidad es otra: como cualquier otro animal busca su modo de supervivencia y los seres humanos deben evitar agredirlas y más bien, dejarlas vivir en paz.

 Al año llegan al Hospital Universitario del Valle (HUV) 70 pacientes por mordeduras de serpientes. Colombia es el tercer país con mayor número de especies de serpientes, después de México y Brasil.

 

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  • “Siempre es bueno echarle la culpa a alguien, un animal no puede tener la culpa de lo malo que le pueda pasar al hombre, ya es hora que nos hagamos cargo de nuestros actos”.

    Un beneficio es obtener a través de su veneno componentes para fabricar medicamentos que salvan muchas vidas humanas.

  

 Isabella Mesa - Mónica Mora

  @isabellamesa - @monicaisabell02 

   Mónica Mora