Gabo

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Hugo Candelario, símbolo del Pacífico Colombiano

mante de la marimba y fiel representante de la cultura musical de esta región.

Nació en Guapi, municipio ubicado en la ribera del Rio Guapi, en el departamento del Cauca. Es un hombre que ha sabido llevar a todos lados la historia y tradición de su pueblo, a través de su música, su marimba y los sonidos inigualables del Pacífico colombiano.

Candelario fue criado entre currulaos, arrullos, marimbas, bombos, cununos, canastos y artesanías, al lado de sus 9 hermanos, por sus padres Aura Helena Sevillano y Esteban González (ambos oriundos de Barbacoas) en una casa grande cobijada por la brisa del río, donde le fueron inculcados valores como la colaboración, la unión y la solidaridad. Sus padres lideraron el comercio en Guapi, siendo su casa el lugar de encuentro para muchos maestros conocedores de la música del Pacífico que pasaban en busca de productos artesanales, convirtiéndose este en su primer contacto con este arte.

“En mi casa, mis padres tenían un almacén de instrumentos, artesanías y variedades, y entonces llegaban los constructores que tocaban la marimba o la percusión a vender sus instrumentos, mis padres los compraban y yo ahí escuchaba el registro de la marimba o de unos arrullitos pequeños que se formaban y a medida que fui creciendo, esto se fue desarrollando”.

                                                                    

                                     El maestro Hugo Candelario González Sevillano tocando la marimba, uno de las actividades que más disfruta

Candelario expresa que la música no viene por herencia y que asocia su interés por ella al entorno en el que se formó: “Es más la influencia cultural del medio pues Guapi es uno de los pueblos del Pacífico que más manifestaciones musicales tiene, todo mundo canta, todo mundo baila, todo mundo compone, y siempre me llamó mucho la atención el sonido de la marimba, de los bombos, de los cununos, de los guasas. Más que la música del equipo de sonido, yo prefería siempre esa música”
Aunque era un excelente deportista y estuvo en la Escuela Naval, nunca soltó la conexión por la melodía y se incorporó a la banda de guerra, pues siempre supo que había nacido para ser músico. A los 20 años, Hugo Candelario decidió dedicarse profesionalmente a esta profesión.

“Hice de todo un poco, trabajé por aquí y por allá, intenté matricularme a medicina, pero era más como pequeña presión familiar; intenté ingresar a la Universidad del Valle y a la del Cauca, gracias a Dios no pasé porque no me imagino de médico. Entonces, a los 20 decidí meterme al conservatorio IPC y ahí comenzó mi desarrollo profesional”, relata.

Candelo (como lo llaman cariñosamente) reitera que su desarrollo profesional, como cantante, compositor, arreglista, saxofonista, marimbista, director musical e investigador, se lo debe a Guapi: “Es una combinación entre mis raíces y la academia, mi música es un resultado de esas dos escuelas, con un poquito de balanza hacia la tradición, hacía el Pacífico, un poquito más que lo académico. Pero hay un equilibrio en los proyectos musicales que he liderado, básicamente en BAHIA, ahí sale mi esencia”. 

Se refiere a esa una nueva etapa de su vida, llena de logros y reconocimientos, gracias al nacimiento del Grupo Bahía, donde se desempeña como Director Musical.

“Grupo Bahía, nace de una manera muy espontánea, yo vivía en el Barrio Templete, por el frente pasó un vecino con otro amigo, iban con una guitarra y nos pusimos a tocar, fue química musical a primera vista. Desde esa vez nos seguimos encontrando cada fin de semana, y estuvimos así muchos años, de una manera aficionada; en el camino fueron dándose muchos cambios hasta que se fue consolidando, y en mayo de 1992 se lanzó como grupo profesional”.
Otro paso importante se dio con la aparición del Festival Petronio Álvarez, donde además de ser ganador con su agrupación en las dos primeras versiones, en la XVII fue homenajeado por su trayectoria artística y el significativo aporte a la música del Pacífico colombiano.

                                                                                 
                                                                                                       Candelo, en compañía de la reportera de Utópicos

 

                                                                              
                                                                                                    En pleno concierto. Tomado de Canal Caracol

“Petronio fue muy importante, porque haberlo ganado en la primera vez como mejor agrupación, mejor marimbero y mejor canción inédita nos abrió muchas puertas, grabamos el primer disco, pudimos hacer giras internacionales, estuvimos en la mira de Colombia, de la región, y nos obligó también a consolidarnos más, ya no éramos un grupo relajado, teníamos que cumplir con responsabilidad, disciplina, ensayar permanentemente, atender los compromisos de los medios;, pero eso sí, nunca hemos dejado de ser folclórico”.

Finalmente, expresa que inclinarse por la música fue su mejor decisión, y desde el momento en que lo hizo, no hubo más duda; siempre supo que era músico y que su vida estaba llena de folclor, de sonidos de instrumentos artesanales, como la marimba, cucunos, arrullos y cantos, llena del sabor que tiene el Pacífico colombiano.