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El arte como expresión de resiliencia

¿Existe la violencia contra mujer en Latinoamérica? Después de muchas experiencias e historias recolectadas, la canadiense Ariane Denault-Lauzier decidió proyectar el tema en una obra de teatro, con el fin de responder al interrogante, señalando que aún es vulnerable.

La obra es titulada “La pajarera: gestos femeninos de resistencia”, un trabajo conformado por varias historias de mujeres en países como Perú, México y Colombia. Su experiencia como actriz –y participante en la obra- le facilitó la creación y la proyección de las escenas. Las primeras historias fueron recolectadas en México, “Yo salía y de seguro los ‘manes’ me iban a decir algo, me miraban como si fuera un pedazo de carne”, contó Ariane a Utópicos.

Rompiendo el silencio las mujeres van a ser libres. Foto tomada por: Leo de la Parca.

“Desde muy joven me sentí atraída por la cultura latinoamericana, cuando tuve la oportunidad de viajar, conocer varios de estos países y evidenciar todos los sucesos contra la mujer, decidí comenzar la investigación” explicó. Tres de las historias que sirvieron como inspiración son las madres de la Plaza de Mayo (Argentina), el feminicidio en Ciudad Juárez (México) y la violencia contra las mujeres en Colombia durante el conflicto armado.

Principalmente, la idea era planteada como un performance: Ariane y su ayudante serían las responsables de completar el proyecto, pero la mujer decidió viajar a Santa Marta y Ariane se quedó sola en Bogotá con el trabajo “a medias”. Cuatro años después tomó la decisión de radicarse en Cali, donde tuvo la fortuna de conocer a Ingrid Osorio, quien que cumplía con las expectativas que buscaba para ser su compañera de escenario.

“Fue la noche del 17de junio de 1975, al día siguiente iba a tener un parcial y me avisó que no iba a trabajar; salió y dijo que en seguida volvía. Nunca más la volví a ver” La pajarera. Foto tomada por: Leo de la Parca.

Osorio, acompañante de escenario de Ariane, expresó que “ya tenía desde antes la idea de trabajar con mujeres, sobre todo porque sentía un deber como mujer de hablar sobre nuestras problemáticas, nuestra revolución, nuestra lucha constante. Vivas y libres nos queremos, cómo dice al final del guion, fue allí donde se unieron más voces de mujeres que pensaban igual, que el fuego no apaga el fuego”.

Cuando se enteró del proyecto, Edwin Taborda, uno de los actores que hacen parte del Teatro del Presagio en Cali, se entusiasmó por él, al enfrentar el reto de hablar de la condición de la mujer en tres contextos diferentes, que se enfoca en la violencia a la que ha sido sometida. Sin embargo, supo que sería difícil llevar a cabo el proyecto y que tuviese una buena aceptación por el público.

“Fue impactante para mí, porque este tipo de obras invitan a hacer una reflexión sobre un tema que debemos hablar constantemente, un tema del que no debemos para de hablar, porque en la medida que hablamos hacemos memoria de lo que ha pasado” expresó Edwin Taborda para Utópicos.

La obra tuvo su primera función en junio del año 2018, sin embargo, las dos mujeres encargadas la mantienen en constante reconstrucción, porque una obra de teatro es un organismo vivo, se transforma en cada relación con el público.

Los cuerpos femeninos portan las huellas, las cargas de sus historias de vida; el cuerpo como su propia jaula, manteniendo en silencio todo. Foto tomada por: Leo de la Parca.

El propósito de la obra de teatro es cambiar estereotipos, paradigmas y creencias que ha lo largo de la historia han afectado la integridad de la mujer, objetivo que se ha evidenciado en las varias funciones que se han hecho, donde el público se conmueve y se siente identificado, demostrando una aceptación positiva.

“El teatro en este aspecto de denuncia, sirve para evidenciar una situación que está quejando a sector de la sociedad y como esta se queda impune. El arte nace para expresar no sólo sentimientos y sensaciones del hombre “informó a Utópicos Linda Gallo Bedoya, Licenciada en arte teatral.

 Valentina Padilla, Juan Vásquez, Gabriela Zamora.