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Caña de azúcar: El monocultivo más grande del Valle del Cauca

En Colombia la quema de caña no es ilegal, salvo por ciertas restricciones. Pero distintos estudios realizados en el país y en otros países demuestran que el humo producido en estas quemas afecta negativamente a la salud de las poblaciones locales.

El Valle del Cauca se consolidó como uno de los departamentos más importantes del país luego de su independencia en 1910. La economía llegó a tener un crecimiento considerable con la llegada de personas provenientes de varias regiones del país.
 
Con el tiempo, la expansión del sector azucarero llevó a que otras formas de cultivo en el Valle desaparecieran y generó un crecimiento de las plantaciones de caña a lo largo del centro y sur del departamento.
 
Con este desarrollo, las formas de negocio de los ingenios, comenzaron a implementarse a través del alquiler de haciendas para poder utilizar las tierras. “La mayor parte de hectáreas del sembrado de caña pertenecen a socios y no a los ingenios, es por eso que la mayoría de tierra es alquilada, aunque también poseemos algunas que son propias de la empresa”, expresó José Giraldo, gerente del ingenio Incauca. 
La caña de azúcar es una planta proveniente del Sudeste Asiático y Nueva Guinea
 
Hoy, la caña representa el 38,1 % del PIB agrícola del Valle del Cauca, una importante economía para la región, que ha generado además un gran impacto ambiental y en las condiciones de vida de los habitantes de zonas cercanas. 
 
“A los sembrados con caña se le deben aportar elementos nutricionales para que la planta cumpla adecuadamente su ciclo vegetativo; por esto, hacemos la labor de fertilización. Uno de estos productos es la vinaza y es un subproducto de la elaboración de etanol”, manifestó María Paula Álzate, secretaria del departamento de gestión ambiental de Incauca. 
 
PRODUCCIÓN CAÑERA: UN RETO PARA EL MEDIO AMBIENTE
 
Al ser alquilados muchos de los terrenos en donde se siembra caña, los ingenios no tienen un control absoluto sobre el manejo que se da a los mismos. Por un lado, están las secuelas de la fertilización. Los productos son de aplicación manual o aérea sobre los cultivos, pero cuando la cosecha termina, hay dos maneras de preparar el terreno para una nueva siembra.
 
Una es la incineración. La empleada de Incauca explicó que “a la hora de la quema, muchos de estos residuos quedan en las cenizas y en el humo que se esparció por el viento, abarcando grandes hectáreas afuera de los cañales. Estos pueden afectar los suelos, las aguas subterráneas y los ríos cercanos por los pesticidas que se requieren”.
 
Debido a este grave impacto en el medio ambiente, los grandes ingenios optaron por una segunda forma de preparación de los terrenos: empezaron a utilizar gran maquinaria de corte de residuos vegetales. Esta industrialización, a partir de las podadoras, “fue la mejor solución para la quema. Así la empresa no tendría pérdidas millonarias por falta de producción al cortar grandes cantidades de caña’’, expresó José Giraldo, gerente de Incauca, y agregó que “Incauca ya no genera quemas, la mayoría son por personas ajenas al ingenio, nosotros contamos con cosechadoras, las cuales se encargan de cortar la caña de azúcar”.
La caña de azúcar también se usa en la producción de bebidas alcohólicas destiladas, como el ron, el aguardiente y la cachaza
 
Entonces, ¿por qué hay quema de cañaduzales?
En los años noventa, la economía llevó a Colombia a la desregulación y la destrucción de aranceles. Las pequeñas y medianas fincas de distintos culti-vos agrícolas no pudieron hacer frente a la competencia internacional de ma-terias primas y productos terminados que comenzaron a llegar al país. 
 
Esto produjo una mayor concentración de la tierra y un crecimiento de la caña como monocultivo. Y, al alquilarse esos terrenos, los ingenios ya no tienen el control que les permitiría evitar las quemas. A esto se agrega que, por condi-ciones climáticas, en muchas ocasiones, los vientos esparcen las cenizas y los contaminantes sobre las zonas aledañas, generalmente pobladas.
Sectores como el nororiente de Cali y el municipio de Palmira han sido históricamente los más afectados por la quema de caña, este tipo de práctica ha generado no sólo incomodidad en las personas, sino problemas de salud, como es el caso del barrio El Recreo, en Palmira
 
Luis Álvarez, dueño de Marina Nautilus Limitada, encargado de fabricar remolques para pequeñas y medianas embarcaciones, cuenta que “enviamos una carta al Ministerio del Medio Ambiente, porque la pavesa nos dañaba las labores de pintura a nuestros botes, se mezclaba o caía sobre la pintura fresca. Para sorpresa nuestra, nos respondieron que, lamentablemente, no había solución’’
Incauca cuenta con un control de arvenses (malezas), utilizando herbicidas que son aplicados con bombas de espalda de presión constante, esto principalmente se hace en época de invierno y se complementa con controles manuales. Además de esto se hace un control en el subsuelo, que tiene como propósito descompactarlo después de la cosecha.
 
Incauca se defiende: “La cosecha de caña, aplicación de madurantes, quema, corte, alza y transporte se realizan bajo el marco de la legislación ambiental que las rige y con el menor impacto posible a las comunidades, teniendo en cuenta las restricciones de la quema de caña”, aseguró la secretaria de gestión ambiental del mencionado ingenio.
La recolección de la caña de azúcar puede llevarse a cabo de forma manual o mecanizada, y ambas, en verde o tras la quema
 
Otro de los problemas es el glifosato, que favorece la maduración de la caña, pero también daña el resto de cultivos sobre los que caen cuando los arrastra el viento.
‘‘Antes sufría diario porque tenía que barrer mi casa ¡todos los días! En cualquier parte de Palmira había pavesa’’, relató Ana Milena, ama de hogar en Palmira. Pero ‘’ahora no. Aún cae, solo que no con la misma frecuencia de antes, ya está más controlado’’.
 
Para combatir los efectos de la quema de caña, “contamos con 34 estaciones meteorológicas que suministran datos de dirección y velocidad del viento en tiempo real, con el fin de minimizar las molestias a las comunidades. Esto también se emplea para las aplicaciones aéreas de maduradores químicos”, manifestó el gerente de Incauca, José Giraldo.
 

Cifras del sector azucarero

- El sector exporta 518.000 toneladas de azúcar al año.

- Representa el 3,7 % del PIB agrícola del país.

- Es el 38,1 % del PIB agrícola del Valle del Cauca.

- En el departamento hay 13 ingenios azucareros y seis de ellos tienen plantas de bioetanol.

 

 

 Diego Fernando Llanos / Leandro Carvajal

 @FernandoLLns / @Leacarvajal_a