Gabo

"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

Periodismo desde la trinchera

El Valle del Cauca, uno de los cinco departamentos donde más se ataca a la prensa

115 periodistas han sido víctimas de amenazas este año en Colombia. De ellos,  12 son del Valle del Cauca. Según el último informe de la Fundación para la Libertad de Prensa, (FLIP), la cifra es preocupante, si se la compara con el año pasado, cuando fueron 7 los amenazados en el departamento, de un total de 257 en todo el país. 2019, en consecuencia, tendrá una estadística aún peor que la del 2018.

Este panorama se vio reflejado el pasado 1o de agosto, cuando a través de un mensaje de texto a su celular, el periodista ‘Andrés’*, recibió una amenaza luego de publicar un informe periodístico sobre la presencia de carteles mexicanos de la droga en Jamundí.

Desde hace varios años, él cubre temas del conflicto armado en Colombia y nunca antes había vivido un momento tan difícil como el que ahora afronta, al sentir que no solo su seguridad sino la de toda su familia esta en riesgo, solo por ejercer su derecho a un periodismo libre.

La violencia ha sido un mecanismo de censura para los periodistas, porque enfilan sus ataques a quienes quieren dar a conocer las realidades que se viven en las regiones.

 

“Cambió mucho mi vida, porque son amenazas de grupos delincuenciales que usan la violencia. La Policía confirmó que en esa zona existe una mezcla de actores que están generando terror, porque son grupos que se vienen fortaleciendo militarmente, con tentáculos en las ciudades. Por eso, me tocó tomar medidas de autoprotección, el Estado y la empresa (periodística) no me las garantizaron. Mi vida hoy no es la misma”, señala el comunicador con preocupación reflejada en su rostro.

En varias zonas del sur del Valle y del norte del Cauca proliferan cultivos ilícitos, especialmente de coca, que son protegidos por disidencias de las Farc y narcotraficantes mexicanos que, según las autoridades, vienen incrementando su presencia delictiva en municipios como Jamundí, Caloto y Corinto.

 

Los periodistas y camarógrafos amenazados pertenecen a los medios de comunicación, noticiero 90 minutos, Blu Radio y Caracol Televisión.

Libertad de prensa amenazada

Para Luisa Fernanda Isaza Ibarra, jefe de Defensa y Atención a periodistas de la FLIP, la libertad de prensa enfrenta obstáculos de alto riesgo: “En Colombia, toda surte de actores amenazan el ejercicio del periodismo; el último informe anual de la FLIP se llama Prensa Acorralada, y muestra cómo los periodistas y los medios de comunicación reciben ataques y agresiones por todas partes. En cuanto a los actores ilegales armados, la FLIP ha registrado violaciones contra la libertad de prensa por parte de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, también conocidas como el Clan de Golfo, de disidencias de las Farc, de la guerrilla del ELN y de bandas delincuenciales locales. Estas agresiones se intensifican en zonas cercanas a la frontera, como el Valle, por todos los intereses que están en juego”, anotó Isaza.

Según ‘Andrés’, la prensa afronta nuevos actores armados heredados de un accidentado proceso de paz. A esto se suma la incertidumbre de no tener conocimiento sobre quiénes están al mando de estas estructuras criminales, convirtiendo el trabajo de campo del periodista en una verdadera osadía.

La libertad de prensa en Colombia, nuevamente vuelve a ser víctima de amenazas por parte de actores armados.

 

Este triste panorama se ve reflejado en las cifras arrojadas por la Flip, que muestran el aumento del riesgo para la investigación, lo que recuerda la época en que los carteles de la droga y los paramilitares ejercían diferentes métodos de intimidación, persecución, presión y silenciamiento de la prensa.

La violencia ha sido un mecanismo de censura para los periodistas, al enfilar sus ataques contra quienes quieren dar a conocer lo que se vive en las regiones, logrando que los medios y sus reporteros no hagan trabajo de campo para palpar de primera mano lo que sucede y no se acerquen a las comunidades afectadas.

 

Lo que se vive actualmente en zonas rurales de municipios, como Jamundí, Caloto y Corinto, muestra un evidente incremento en las agresiones y ataques directos contra los periodistas que investigan. Esta nueva dinámica los ha tomado por sorpresa y puede conducir a que el gran perdedor sea el periodismo.

“El principal acompañamiento que reciben los periodistas amenazados llega inicialmente por parte de las agremiaciones periodísticas y su entorno cercano. Sin embargo, es importante socializar e investigar los casos con más profundidad, o emprender campañas pedagógicas desde los medios de comunicación, las instituciones educativas y organizaciones públicas y privadas, para que haya cada vez un mayor respeto y seguridad para quienes ejercemos el periodismo”, afirma Audrey Bahamón, presidenta del Círculo de Periodistas de Cali.

“No hay forma de censura más grave que el asesinato de alguien que ejerce su libertad de expresión”,afirma la FLIP.

 

Para la FLIP hay decisiones que la Unidad Nacional de Protección (UNP) toma sin tener en cuenta el contexto del periodista o el riesgo que él pueda tener, a esto se suma que existen momentos en que algunas acciones pueden ser vistas como discriminatorias, pues se asignan esquemas fuertes a periodistas en Bogotá y no se hace lo mismo con los periodistas regionales.

 

Hoy, ‘Andrés’ ya no trabaja en la empresa periodística de la que no recibió apoyo. Para su fortuna, otros colegas le han brindado el respaldo que los patronos le negaron.

 

Un juez condenó a Francisco Javier Andica Acevedo a pagar 38 meses de prisión y una multa de 6,5 SMMLV por amenazas hechas por Twitter contra la periodista Vanessa De La Torre, el caricaturista Julio César González Quiceno (‘Matador’) y magistrados de la Corte Suprema de Justicia”(Fuente: Flip)

 

      Carlos Soto

 

  @sotoperiodista