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"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

Voces de la pandemia: Desde sus encierros, amigos de El Molino Online comparten sus experiencias

 

A lo largo de la historia, o del tiempo en el que hemos estado destruyendo el planeta, pandemias han habido muchas. Algunas registradas, documentadas, analizadas; otras sobre las cuales no tenemos muchos detalles. A diferencia de las pandemias anteriores, pestes negras, plagas bubónicas, influenza -- es ésta la primera vez en que la teconología nos permite trabajar, estudiar, mantenernos informados. A la distancia. Y, también nos hace posible compartir nuestro encierro con amigos y conocidos.
Zoom. Twitter. Facebook. Wassap. Skype. Estos son algunas de las plataformas gracias a las cuales podemos ver rostros, escuchar voces, dando una dimensión tétrica y fantasmagórica a nuestras relaciones: juntos pero más separados que nunca. Lo que nos une nos separa. 
 
En algunas partes del mundo y están comenzando a relajar un poco las restricciones del confinamiento. ¿Decisión acertada, o errada? Pronto lo sabremos.
 
Mientras tanto, hemos formulado una serie de preguntas muy elementales a algunos lectores y lectoras del Molino Online. Estas preguntas básicamente son referentes a la información sobre cómo ocupan las horas, y en conclusión solicitan una reflexión sobre qué han aprendido del encierro. 
Harold Alvarado Tenorio. Poeta, Crítico literario, Autor, Comentarista sobre la tragedia humana. Colombia. 
 
Cuando compré la novela de Camus, en mi adolescencia, traté de leerla varias veces, pero el asunto me aburría. No sé de dónde sacaba yo que ese texto era un invento metafórico, que debe serlo, de algo que yo tampoco entendía ni percibía. No recuerdo si llegué a leerla completa, a pesar de que la escritura y las reflexiones de Camus, y en especial, en aquellos años, su teatro, me fascinaron. Debió ser porque desde el comienzo del libro aparecían cientos de ratas y eso me repugnaba. Tanto las ratas reales como las de cuello blanco.
 
Pero como en mi caso, en La Peste los oranitas se creían eternos, exentos, de la caída. No aceptaban que la peste es real y les rodea. Y mueren por cientos.
 
Al comienzo de la peste que nos arrasa ahora, yo tampoco caí en cuenta que podía afectarme, que podía hacernos daño, porque eso quizás era un asunto del otro mundo, porque quizás en Wuhan la gente es muy sucia y por ello enfermaron. Luego me he dado cuenta de que la peste es como el mal, que nos acecha, pero no lo vemos. Remotamente recordaba la peste negra porque había enseñado literatura medieval y el asunto aparece por todas partes. Pero nunca oí hablar de la gripe española y cuando apareció el sida y vivía yo en NY, pensé que era un problema de gente depravada y hambrienta de sexo.
 
Que cosa más rara esta peste que nos toca ver por la tele y de la cual todo el mundo habla. Tengo setenta y cuatro años y casi nunca he sentido miedo a morir, ni siquiera cuando me he visto con una pistola en la cabeza. Pero ahora he sentido miedo. Qué raro. Me da miedo de morir de la peste, yo que he estado muerto casi tres veces por culpa del páncreas, la vesícula, la obesidad, etc.
Olga Behar. Politóloga. Autora. Docente. www.utopicos.com.co Cali, Colombia.
 
Toda mi vida profesional he estado en las calles. Adoro la reportería y difícilmente la abandono. Por estas razones, la gente puede pensar que estar confinada, desde hace 44 días, debería ser tortuoso. Pero no. Adoro mi casa y también forma parte de mí esa característica de escritora solitaria, que me hace disfrutar cada momento dentro de estas cuatro paredes.  
Los días transcurren entre el trabajo intenso, uno que otro libro, series de Netflix que tenía en fila, por física falta de tiempo para verlas, la cocina, que es otra de mis debilidades y la compañía maravillosa de mi hijo y su novia.
 
Aunque hay días como hoy, que puedo llegar a detestar: dos horas de una junta directiva, seguidas de una hora y media de una sustentación de trabajo de grado; un almuerzo rápido, reunión de profesores (otra hora completa) y un salto rápido a otro enlace, para una conferencia sobre propiedad intelectual y derechos de autor. Entre una cosa y otra, he editado cinco textos periodísticos y he dado instrucciones sobre charlas académicas para mis cursos de la semana entrante. Por días como hoy, no entiendo a quienes dicen que el teletrabajo es más fácil y menos demandante que el presencial. 
 
Antes de terminar estas líneas, reviso la franja interior de mi pantalla y redescubro la tercera temporada de La Casa de las Flores. Está abierto el primer capítulo desde las 8.31 a.m. y solo alcancé a ver el primer minuto, cuando Paulina De la Mora entraba a la prisión.
 
Bueno, como se duerme poco en estas noches, este será mi distractor, para no soñar con las cuatro palabras que nos rondan todo el tiempo... Zoom.
Javier Castaño, Director Queens Latino, Queens NY.
 
En este encierro mundial me acompañan mi esposa Luisa, mi hija Laura y mi nieto Jeremiah de seis años. Nuestro apartamento de Jackson Heights, Queens, tiene dos dormitorios y la sala es inmensa.
 
Es en la sala donde tenemos los computadores y pasamos la mayor parte del tiempo. Mi esposa diseña y ayuda con las labores administrativas de nuestra plataforma Queenslatino. Mi hija atiende sus estudiantes de escuela pública y mi nieto juega a prender de manera remota con su profesora de primer grado.
A veces nos entra el desespero por la prolongada proximidad. A veces quiere salir corriendo, pero recuerdo que hay órdenes de quedarse en el hogar para reducir el número de contagiados.
 
Yo escribo, edito videos y me conecto con periodistas y amigos. Son encuentros virtuales que se están convirtiendo en la norma de trabajo con esta pandemia Coronavirus.Estoy comiendo más de la cuenta y hago ejercicios de vez en cuando, usando videos de ejercicios aeróbicos.
 
Salgo de vez en cuando a comprar comida o entrevistar latinos que están siendo impactados por esta enfermedad.Lo único que he aprendido de este encierro es que nada volverá a ser lo mismo de antes y que el llamado 'Information Divide' se ha incrementado con el Coronavirus y dejará a millones de latinos rezagados a nivel social y económico.
Lo que más quiero es salir a practicar kayaking en el East River de Nueva York.
Nelson Ortega Vallejo, Trabajador del Departamento de Educacion de Nueva York desde 1987, en el programa para estudiantes que viven en refugios. Vino desde Cali, Colombia, en 1971. Escribe prosa y poesia, lee en publico pero no ha publicado ningun libro. Hay muchos de ellos esperando dorminos y silenciosos en cajas y anaqueles. New York, NY.   
 
Hermano, que bueno comunicarnos de nuevo. Las situaciones catastroficas, como la que vivimos hoy, tienen en medio de su oscuridad un poco de luz. El aislamiento y la soledad nos hacen recordar las epocas vividas y pensar  nuevamente en la familia y los amigos, en los proyectos que iniciamos algun tiempo y dejamos a un lado, olvidados en algun lugar del alma y la vivienda.
De alguna manera, estas situaciones no muy frecuentes a nivel tan masivo, nos hacen pensar en la fragilidad de la  existencia, en lo real de la muerte. En el hoy  que respiramos y en el mañana que no sabemos si veremos la luz. Nos acordamos entonces de todo aquello que hemos tenido en terminos de afectos y volvemos a aferrarnos a esos seres que alguna vez llevabamos diariamente en los adentros y, por esas cosas de la vida,  se fueron quedando atras en la memoria.
 
 
Una voz, un recuerdo, una misiva electronica, vueltos  a renacer por causa de esta crisis, ubican de nuevo a nuestro ser en ese lugar de los afectos de donde nunca debimos  ausentarnos. El confinamiento es angustioso, dificil de afrontar. Trabajar desde donde uno vive, sin haberlo hecho nunca , es un gran reto a la autodisciplina.
 
Pero si hay algo positivo en esta situacion, pienso que deberia ser permitirnos  hacer un alto en el camino de esta vida acelerada que siempre hemos llevado, sobre todo en esta ciudad hiperactiva,  y poder pensar, por un momento breve, en las cosas que tienen un verdadero valor para nuestras existencias.
Iván Acosta, Cineasta, Dramaturgo, IvanMAcosta.com, New York, NY  
En donde nosotros vivímos se nota mas el encierro/cuarentena. Estamos en el centro del epicentro. A dos cuadras de Times Square.
Lo más impresionante es ver al barrio, nuestro barrio, Hell's Kitchen, apagado, silencioso, tranquilo, triste y hasta temeroso.
Los 200 restaurantes que nos rodean han cerrado sus puertas, y lo peor del caso es, que algunos nunca volverán a abrir. Desde nuestro balcón en el piso 42, se pueden divisar las luces de Times Square, pero no se ven las miles de poersonas que a diario salía visitar la zona.
Los barcos ferris y los Crusadelines, llevan tres semanas anclados, permitiendo que hasta las gaviotas se atrevan a fabricar sus improvisados nidos.
En fin, el COVID-19, nos ha hecho reflejar, pensar, cuestionar y darle riendas sueltas a la imaginación.
Yo personalmente, continuo escuchando música, leyendo, viendo buenas películas, y tratando de escribir algunas ideas para la posteridad.
El coronavirus me ha demostrado que todo lo que está sobre este planeta es más frágil y vulnerable que lo que nosotros, los humanos, pretendemos saber.
Luis Fernando Parra París, Bogotá, Colombia. 
Me encuentro en Bogotá. No es fácil habitar un país dominado por narcotráfico y paramilitares, en donde aún en pandemia se siguen asesinado lideres y opositores.
Colombia, un barco en un eterno naufragio.
 
El silencio del vecindario donde vivimos, donde hace más de un mes nadie sale a la calle, nos deja oír el canto de los pájaros, nuevos sonidos en el barrio. La vista, aunque todavía contaminada hacia el occidente de la ciudad, nos ha permitido tomar algunas fotos de atardeceres.
 
Las tareas domésticas, repartidas oportuna y equitativamente, no nos toman por sorpresa: la cocina, con innovaciones permanentes, y el ahora inacabado lavado de utensilios.
 
Leo, adelanto mis modestas investigaciones y nos enteramos de las noticias que llegan por las redes.
 
Todas me confirman que, mientras mi mujer trabaja incansable como docente de colegio público de la ciudad (familias con problemas de supervivencia, niños sin internet y computador para seguir las clases), esta crisis mundial evidencia el fracaso de un modelo económico que se niega a desaparecer, y en su defensa aún quiere llevarse todo por delante.
 
Acá en casa albergamos la esperanza que esta crisis llegue bien al fondo.
 
Sólo así habrá un cambio en la forma de administrar, de habitar la Tierra. De no ser así, lo que se haga solo servirá como abono para el modelo, y todo seguirá mal….pero aún tiene cabida la esperanza.
CIUDAD DESOLADA
( A Nueva York)
Ciudad mia,siempre he deseadotenerte solo para mi.Estrecharte con un abrazo interminable en medio de tus calles desiertas, sin testigos. Hoy, en este dia de desolacion y tantas muertes, quise tocar tu piel, escuchar el sonido de mis pasos en tus calles. Ese deseo de tenerte solo para mi, se cumplió hoy. Sali a caminar por las  calles de la soledad y las ausencias, y me invadió una profunda tristeza. No te quiero asi: una ciudad vacia no está viva. Hace falta el bullicio de las gentes, el ruido de la existencia, el eco de los pasos tarareando sus notas monotonas sobre los andenes y las calles. Ciudad mía abrázame muy fuerte en medio del silencio y de la nada. Solo tu y yo seguimos caminando por tus calles tristes y vacías.
Cynthia Mejías, San Juan Puerto Rico:

Puedes ampliar la información a través de la página web del EL MOLINO ONLINE http://elmolinoonline.com/voces-de-la-pandemia-desde-sus-encierros-amigos-de-el-molino-online-comparten-sus-experiencias/

El Molino Online /Medio de comunicación alidado de EEUU 

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