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En la cresta de la ola

Al sur del departamento de Chocó se encuentra el corregimiento de Sirivú, un lugar paradisiaco en el que se juntan la playa, el mar y la brisa. Más conocida como la ‘isla del encanto’ es la cuna del surfeo en Colombia; de allí es el pequeño Andrés Arias Jr.

Andrés tiene 10 años, es inquieto y ama estar el mar. Le gusta caminar descalzo por la playa, su pinta favorita es una pantaloneta negra y la camisa manga larga de su equipo del alma: el Real Madrid. Arias es una promesa del surf.

Pese que cumplía con sus estudios, no le gustaba ir a la escuela, la mayoría de las veces desperdiciaba su tiempo o mantenía siempre en la calle; pero su vida cambió desde que empezó las prácticas del surfeo: “Cuando yo empecé con mis entrenamientos de surf, aprendí de la disciplina, tuve muchas mejorías en el colegio y ya no me quedaba tiempo para andar en la calle”, expresó Andrés.

 “Este es un proyecto de vida para los jóvenes, aquí no hay muchas alternativas para salir adelante, estoy feliz por eso”, expresó su madre, Kelly Arias.

Con trozas artesanales hechas del Mangle Nato -un frondoso árbol nativo de la zona- moldeada con motosierra, los jóvenes de Sirivú empezaron a practicar el surfeo. “Varios estudios han reportado que la madera de este tronco (Pelliciera rhizophorae) se usa ampliamente en la infraestructura de viviendas, particularmente en la costa pacífica colombiana, como vigas, ventanales, postes de cercas y leña”, explicó Marlon Calderón, estudiante de noveno semestre de Biología de la Universidad Icesi Cali.

Por ello, esta madera es utilizada para la práctica de ese deporte pues “es resistente a la podredumbre y a los insectos, lo cual lo hace extremadamente valioso por parte de los costeros y de las comunidades indígenas. Esto provee una noción acerca de la resistencia que tiene su madera, característica común en la mayoría de los mangles”, complementó Calderón.

Este objeto natural fue un instrumento fundamental para los jóvenes deportistas, “hace tres años empecé seriamente con el proyecto de crear el equipo de Sirivú Surf, en vista del potencial que tienen los niños para los deportes acuáticos, por ser nativos del agua. Ellos sólo lo hacían por hobby, teniendo en cuenta que no contaban con los implementos adecuados para ejecutar este deporte, que no es propio de la región”, contó el profesor José Correa, oriundo del municipio de Jardín, Antioquia, que reside en Sirivú.

 

Para la práctica del surfeo, todo lo que se necesita es una tabla para viajar sobre las crestas del mar, y aunque no se ha extendido tanto en nuestro país ha empezado a tomar mucha fuerza en entre los habitantes de Sirivú, uno de los corregimientos del municipio del Bajo Baudó (Pizarro).

Pese a no ser un deporte tradicional en Colombia, el surf ha tenido mucha aceptación entre estos jóvenes, que con entrenamientos y dedicación han logrado aprender de manera muy rápida esta disciplina. El club Sirivú Surf hace parte de la Liga de Surf de Chocó.

Desde principios de este año, los jóvenes ya tienen tablas profesionales para la práctica del deporte, “este proyecto agrupa a niños de diferentes categorías, entre los 8 y los 17 años. El club ha participado en dos torneos; en el primero no obtuvieron grandes resultados, considerando el poco tiempo de entrenamiento. Distinto ocurrió con el segundo, que fue organizado por el club Pelícanos de Termales, que también hace parte de la Liga de Surf de Chocó y ha disputado dos mundiales”, comentó Correa.

 

Esa competencia se realizó en la playa de Termales, uno de los lugares más exóticos del Pacífico colombiano, ahí el equipo logró dos finalistas de la categoría sub10: Andrés Arias Jr. y Miller Asprilla.  

 

Katherine Sutton, presidenta de la Liga de Surf de Chocó, nacida en Barranquilla, pero radicada en Bogotá, lleva dos décadas trabajando en el Pacífico colombiano y tres como presidenta de la liga. Ella y su amigo Néstor Tello, quien la llevó a conocer esta parte del Litoral Pacífico, fueron los primeros en incursionar para sacar un reconocimiento de la liga en Coldeportes.

“Se había estipulado que la siguiente competencia era para finales del mes de abril en Cabo Corriente, en la playa el Bajo del Chileno, pero los entrenamientos, y desde luego las actividades de la liga, están suspendidos temporalmente, a consecuencia del virus Covid-19 que tiene azotado al mundo en la actualidad”, expresó Sutton.

Para José Correa, este compromiso “aparte de formar profesionales, para quien así lo desee, es también el de educar personas en valores, porque de esta manera se formarán ciudadanos íntegros y no solo con conocimientos académicos”.

Cada vez que cae el sol en Sirivú, Andrés y más de 10 niños, con sus tablas profesionales, sueñan con volver al mar al día siguiente y prepararse para ser campeones mundiales de surfeo.

 

 nombre / Diego Fernando Murillo y Juan David Viera