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"La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón"

Gastronomía y tecnología: un matrimonio cada día más sólido.

La nueva tendencia es lograr fotografías perfectas, con platos elaborados que llaman a disfrutarlos.

Comer es uno de los mejores placeres de la vida, pero hoy, la pandemia ha cambiado las mesas, los manteles y las temáticas de los restaurantes por los hogares de los comensales.

 

Con la llegada del confinamiento y la necesidad de comer en casa que trajo consigo, se abrió la posibilidad a que los restaurantes prestaran su servicio vía domicilio. Inicialmente, franquicias de alimentos como Sandwich Cubano, El Corral, Domino’s, entre otros, aumentaron sus ventas y el número de clientes en plataformas digitales.

Pero, con el paso de los días, se abrió una nueva manera de estimular a las familias para que no solo disfrutaran de las comidas rápidas, sino otro tipo de platos. Hoy, las redes sociales se encuentran llenas de imágenes, recetas, videos de preparación de diferentes comidas, que a la vista producen un gran deseo de probarlos. Ya no se ven solo las imágenes de las famosas hamburguesas de McDonald 's, sino que ya hay espacio para el sancocho de gallina  y, lo mejor, entregado en la puerta de la casa.

Platos tan populares como el sancocho, ahora son servidos en los restaurantes o enviados a domicilio por negocios modestos.

 

Doña Tita, como le dicen cariñosamente a Carmen Rojas Castaño, elabora y vende envueltos de maíz, tamales y lechona. Debido a la pandemia, estaba perdiendo sus clientes y los ingresos que sostenían su hogar. Un domingo, en medio de la cuarentena y mientras degustaba un sancocho de gallina que había preparado, decidió tomarle una foto y lo subió al ‘estados’ de su Facebook.

Las reacciones no se hicieron esperar: “mi teléfono no dejaba de sonar, entraban y entraban mensajes haciendo comentarios sobre mi plato, y yo reaccioné de inmediato diciendo que el sancocho costaba doce mil pesos, domicilio incluido y los pedidos comenzaron a llegar”, relató Rojas.

Algo similar vivió Pilar Castro Sacremente, un ama de casa que encontró la oportunidad de su vida, ofreciendo, en grupos de WhatsApp, empanadas, aborrajados, marranitas y otros deliciosos productos típicos del Valle del Cauca.  Actualmente, los fritos llegan a más de 600 hogares caleños vía chat. “Mi hija me hizo un video elaborando una marranita, y unas fotos de cómo había quedado el plato valluno, lo ofrecí por medio de varios grupos de chat y empecé a vender mucho”, contó Castro a Utópicos.

Con las nuevas tecnologías y el miedo que tienen algunos de los comensales a contagiarse por COVID-19, el ecosistema gastronómico y su grupo de valor han dado un giro a la manera de consumir alimentos, con infinidad de recetas tradicionales y de perfiles en las redes sociales, donde se comparten imágenes de  platos llamativos y servicio a domicilio, lo que hacen que, en un abrir y cerrar de ojos, el delicioso pedido esté a la puerta de su casa.

Los locales de comida criolla mantienen sus ventas presenciales, aunque los ingresos provienen, sobre todo de los domicilios.

 

Según Brany Prado, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, -seccional Valle del Cauca-, 488 restaurantes cerraron sus puertas en medio de la crisis generada por esta crisis de 2020. De acuerdo con Prado, en la actualidad hay negocios que prestan sus servicios normalmente, otros se han reinventado e incluso ofrecen sus platos al aire libre y en vías  cerradas, con el fin de que los establecimientos puedan ubicar algunas mesas en el espacio público para ampliar el aforo, que en este caso es del 30% al interior de los establecimientos. Con esta estrategia se estima que las ventas han aumentado entre 60 o 70%. 


Además, los sitios que prestan sus servicios de manera presencial, también han tenido que implementar tecnología en sus restaurantes, con cartas digitales y app móviles, donde facilitan las reservas y ofrecen sus productos atendiendo a las normas de bioseguridad recomendadas por las autoridades sanitarias del país.

 

Una de las enseñanzas que deja la crisis generada por COVID-19 es la reinvención de cocineros, amas de casa, panaderías, heladerías, restaurantes y domiciliarios, quienes encontraron en la tecnología, la creatividad y el buen cocinar, el punto de partida para el desarrollo de una nueva forma de disfrutar de un buen plato de comida.

Además de vender sus preparaciones vía redes sociales, doña Tita cultiva café orgánico en su pequeña parcela, que también ofrece por Facebook y WhatsApp

 

 nombre / Yair Camacho 

 @yaircamcacho181