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Crimen e impunidad: Vidas Cruzadas por el paramilitarismo

“Lo que siempre se mata en un conflicto armado es la verdad”: Alirio Uribe.

 

Casi 20 años después del asesinato de Jaime Garzón, Alirio Uribe, representante a la Cámara por Bogotá y defensor de derechos humanos, explica para Utópicos, desde su oficina en el Congreso de Colombia, cómo se intensificó el conflicto en Colombia durante los años 90. 

Alirio Uribe

¿Por qué se dispararon los niveles de violencia en el gobierno de Ernesto Samper?

En ese gobierno hubo una amenaza de golpe de Estado, se decía que iban a matar a mucha gente con ocasión del golpe. Ahí fue cuando mataron a Álvaro Gómez, se rumoraba que él podía ser quien quisiera tomar el poder en caso de que hubiera un golpe en contra de Samper.

El gobierno Samper fue inestable por todo el tema de la financiación de la mafia en las campañas políticas. Todo el mundo decía que el día que tumbaran a Samper habría toque de queda, que matarían y desaparecerían a mucha gente. Los gringos estaban atacando a Samper y Horacio Serpa (ministro del interior) era el trompo de poner del entonces presidente para defender al gobierno. Era una época cruel y de mucho afianzamiento de la estrategia paramilitar.

¿Cómo hacían los defensores de derechos humanos para salvaguardar sus vidas?

Íbamos a la Casa de Nariño a hablar con Horacio Serpa y le decíamos que nos podían asesinar, porque todo mundo estaba amenazado, los sindicalistas, los defensores de derechos humanos, los profesores universitarios y  los ambientalistas. Teníamos pocas opciones.

¿Qué recuerda de la banda criminal La Terraza?

La Terraza existía por la época en que asesinaron a Jaime Garzón, a Mario Calderón y a Elsa Alvarado,  siempre se amenazaba a la gente con la presencia de La Terraza como una red de sicarios que asesinaba a la gente que estaba en las listas negras. En esa época había mucho temor.  En el caso de Jaime Garzón, se utilizó la figura de La Terraza, más que para matar a Garzón, para desviar la investigación. Así exploré otras líneas investigativas que llegaron a José Miguel Narváez y a Jorge Eliécer Plazas Acevedo.

En el caso de Mario Calderón y Elsa Alvarado ¿Cómo fue la persecución que el paramilitarismo montó en su contra?

En ese hubo un grupo de jovencitos que trataron de conformar una ONG, hablaron con Mario y con varias de las personas que por esa época estábamos amenazados y, al parecer, ellos fueron quienes hicieron la inteligencia a los que posteriormente fueron asesinados, como Mario y su esposa Elsa. Ellos (los infiltrados) estuvieron en la casa de Mario porque él los había invitado a alguna reunión para, supuestamente, hacer los estatutos.

¿Para esa época, cómo funcionaba la mecánica del paramilitarismo?

En el gobierno de Samper arrancaron las masacres como una forma de terror rural para desplazar y el modelo urbano eran los asesinatos selectivos.

¿Por qué hubo tanto crecimiento del paramilitarismo durante esa década?

Primero, para sembrar terror y pánico en la gente. Y segundo, fue una estrategia para sabotear el proceso de paz del Caguán, que Pastrana había iniciado con las Farc. Por eso mataron a Jaime Garzón.  

¿Cuáles eran las labores humanitarias que Jaime Garzón desarrollaba a finales de los 90?

En esa época se sacó la Ley 40, que era la ley antisecuestro, porque se consideraba que era mejor que asesinaran a los secuestrados antes que pagar rescates. Si la guerrilla secuestraba a alguien, congelaban todos los bienes y cuentas del secuestrado y nadie podía mover un peso.  Se criminalizó la liberación de los secuestrados, entonces Jaime Garzón, por el nombre que tenía,  terminó siendo asesor de la Gobernación de Cundinamarca y se hizo amigo del Zar Antisecuestro. Por eso lo sindicaron de ser el tesorero de las Farc, porque ayudó a liberar secuestrados,  y esa mediación implicaba pagos, él facilitaba la negociación para el canje.

Y asesinaron a Garzón

Sí,  mucha gente me dijo que querían ayudar a esclarecer el asesinato, pero cuando lo reflexionaban y se daban cuenta del poder que Carlos Castaño tenía, hubo gente que me dijo: Alirio, no me vuelva a buscar, no quiero que me maten.

¿Cuál fue la respuesta de los medios?

Recuerdo que en Radio Net, Yamid Amat dio la orden de no volver a hablar de Garzón, de no volver a hablar de su asesinato, como diciendo ya está muerto, ya no toquemos más el tema. La muerte de Jaime Garzón es una modalidad de asesinato para acallar a la prensa y generar terror, después de que mataron a Garzón, todos los que opinaban diferente sentían que los iban a matar,  porque lo que siempre se mata en un conflicto armado es la verdad.

 

 Pablo Navarrete

 @ElPaticorti