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    Dicen que son seres espirituales sin carne y hueso creados por Dios para librar batallas en el cielo. Miles de años antes de Cristo, muchos cayeron en tiempos de rebelión pero los sobrevivientes, pasaron a la Biblia como los elegidos: Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Jofiel, Samuel, Zadkiel, todos ángeles. Los de Lupe Pintor, ex boxeador mexicano campeón del mundo en su categoría, se llaman Enrique y Jhonny, un amigo muerto, otro en el cielo por sus propios golpes. Los del cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos, están en la tierra, son sus lectores.

  • Ante el acontecimiento de la visita papal a Colombia, a la comunidad universitaria se presenta la oportunidad de asumir un hecho como este desde su laicidad, si bien la universidad es el campo donde convergen la multiplicidad de conocimientos y se promueve el respeto a la diversidad, entre tantas la de las confesiones, muchas coyunturas que tienen su origen en la función clerical pasan desapercibidas, inclusive siendo concordantes con proyectos académicos, cuando se rehúsa una relacionarse con ellas por su envoltorio religioso.

  • La mayoría de los campesinos que habitan en los alrededores de la represa La Salvajina no tienen otra opción de trabajo y se dedican al cultivo y recolección de coca.

  • En los últimos 25 años en Colombia, la cocaína ha sido una fuente de financiación del conflicto armado, pero también ha sido un mecanismo de subsistencia para muchas familias campesinas que han sufrido el abandono del Estado.

  • Con voz fuerte, hoy Daniela puede decir que ha perdonado a quienes mataron a su padre en junio de 2007, cinco años después de un secuestro múltiple que impactó a toda Colombia.

  • Todas las personas en situación de discapacidad visual están invitadas totalmente gratis al Taller Cine Incluyente, realizado por la Universidad Santiago de Cali y el Ministerio de Cultura.

  • Luego de superar la etapa de exterminio, los españoles que colonizaban a sangre y fuego Latinoamérica, empezaron a girar desde lo más recóndito de África, embarcaciones repletas de negros obligados a servir y comportarse como unos animales. Así pues, en este territorio se fueron desplegando cúpulas de hombres y mujeres traídos desde el continente ‘primitivo’ para soportar la embestida del proceso de desarrollo establecido por los europeos.

  • En verdad el NO sorprendió a todos. Incluso el analista-senCOLERAlfredo Rangel ayer  en su intervención del CANAL UNO, afirmaba, confesaba que calladamente los círculos del NO se hubieran sentido ganadores si hubieran perdido por un margen de 10 puntos. Es decir, el NO, no se esperaba esa victoria, como el SI, nunca consideró la opción del NO como victoriosa. Por ello nadie sabe qué hacer hoy con la victoria de unos y la derrota de otros.

  • Un pueblo azotado se levanta y sale adelante.Aunque muchos todavía no aceptan la realidad.

  • Colombia es el segundo país de América Latina con mayor número de celulares robados, al día (2.700 unidades). El informe de la asociación de operadores móviles GSMA junto a Uff! Móvil, explican que el hurto de teléfonos móviles “ha crecido fuertemente” en América Latina debido a la rápida adopción de los teléfonos inteligentes.

  • Hablar del ferrocarril en el occidente colombiano es remitirse a la nostalgia. Abuelos y padres de los habitantes de la región conocieron y disfrutaron los trenes de pasajeros, que comunicaban a las poblaciones y facilitaban el transporte de mercancías.

    • Hoy, estas vetustas edificaciones son uno de los pocos recuerdos materiales que quedan de esa historia que trae a la memoria de las personas tantas remembranzas. 

     

    Al ver las vías y estaciones olvidadas del ferrocarril y no preguntarse qué fue lo que pasó con un legado que en nuestro país empezó a dar sus primeros pasos a finales del siglo XIX. 

    Desde que el tren dejó de transitar por las vías férreas, las estaciones fueron abandonadas y solo unas pocas corrieron con la suerte de conservarse en buen estado o de ser recuperadas.

     

    Antiguo vagón que reside en la antigua estación Vásquez Cobo –hoy Metro Cali- , el cual tenía capacidad para 48 personas.

    Mientras Estados Unidos y gran parte de Europa continuaban fortaleciendo el uso del ferrocarril como parte fundamental de su crecimiento social y económico, Colombia, en 1992, relegaba al olvido este medio masivo de transporte.

    Las estaciones vallecaucanas

    Según el estudio ‘El patrimonio arquitectónico del Valle’, realizado por la docente universitaria e investigadora María Cristina Villegas, en el departamento hay un registro de 47 estaciones del ferrocarril.

    Pero el balance es desalentador y triste: solo 9 han sido intervenidas y recuperadas. 8 de ellas en Buga, Cali, Palmira, Cerrito, Zarzal, Jamundí, La Cumbre y Cartago que ahora son utilizadas como bibliotecas, museos, centros culturales u oficinas de entidades públicas y privadas.

    Así luce un antiguo vagón del ferrocarril del pacífico que está en la antigua estación Vásquez Cobo –hoy MetroCali.

    La de Dagua es una de las pocas estaciones recuperadas a nivel nacional donde asombrosamente continúa funcionando el servicio del ferrocarril, pues por allí pasa el tren rumbo a Buenaventura. Además, otras 3 se encuentran en proceso de recuperación por parte del Ministerio de Cultura, Invías o la gobernación: las de Obando, Bugalagrande y Guacarí.

    En total abandono hay 6 estaciones; 3 fueron demolidas –una de ellas, Tuluá- y las restantes están muy deterioradas. Además, Yumbo, Lobo Guerrero, La Victoria y Pradera, son cuatro de las 14 que se utilizan como viviendas familiares.

    El complejo cultural tendrá restaurante, salón de música y de danza, y un museo de la memoria al servicio de la comunidad guacariseña.

    ¿Intervención o restauración?

    Se han escuchado voces de inconformidad en torno a las intervenciones de las estaciones del Valle del Cauca, pues los proyectos no tienen como objetivo la restauración de los inmuebles sino volver a dar uso a esos espacios olvidados.

    Si bien los predios tienen un alto valor histórico y emocional para sus comunidades, de acuerdo con Villegas, son un patrimonio arquitectónico modesto y, por tanto, no deben ser necesariamente restaurados. “Los proyectos deben pensarse para que puedan suplir necesidades de las comunidades”, aclara, y puntualiza que también se deben intervenir sus espacios públicos.

    El tren que nos dejó

    Para 1992, el Ferrocarril del Pacífico enfrentaba el punto más álgido de la crisis que sufría el sistema ferroviario a nivel nacional. La empresa vallecaucana despidió a sus empleados, cerró a sus oficinas y dejó de enviar los trenes, que ya solo recorrían las vías en escasas y raras ocasiones.

    Los trabajadores del Ferrocarril de la estación del municipio de Buga, despidiéndose el día que los liquidaron. 

    “Escuchar el tren era como escuchar los coclíes: Una rareza. Yo oía la bocina y me emocionaba”, relata el historiador Gutiérrez, al recordar la época en que el ferrocarril era un medio masivo de trasporte.

    Veintiséis años después, y con muchas investigaciones y estudios alrededor del extinto ferrocarril, no hay una versión oficial de porqué se acabó. Pero en el imaginario de antiguos trabajadores del Ferrocarril del Pacífico, hoy pensionados, sí hay una opinión formada y consensuada sobre los hechos. Homero Cárdenas trabajó en el ferrocarril 22 años; empezó como obrero en 1970 y se pensionó siendo pagador en la estación Vásquez Cobo de Cali, en 1992. Para él, hay dos razones: el creciente monopolio del transporte y la imposibilidad de renovación tecnológica.

    El problema consistió en que las máquinas eran antiguas, se movían a una velocidad máxima de 60 kph y, por tanto, debían ser reemplazadas por unas más modernas, pero había un problema apocalíptico: el tamaño de la trocha: El ancho de las vías férreas colombianas ya no concordaba con los trenes que las empresas extranjeras fabricaban. Por lo que la única solución era renovar todas las líneas del país, un reto gigantesco que nunca se llevó a cabo.

    “Al ferrocarril lo mató el mismo gobierno. Lo más lamentable no fueron los empleos que se perdieron, sino toda la parte económica e histórica que perdió el pueblo”, afirma Cárdenas.

    Cuando liquidaron a Henry Azcarate, trabajador del ferrocarril, quedó como un hijo huérfano. Él ya no tenía el tren ni el tren lo tenía más a él. En esa época, Henry aún era muy joven y por lo tanto no se pudo pensionar en 1992.

    La historia del ferrocarril en Colombia es como la canción ‘El son del tren’, de Fruko y sus tesos: dura e infortunada. En sus estaciones aún se escucha muy en el fondo una melodía que dice “son del tren del camino que ha perdido su destino, soy viajero que lleva a la espalda su condena, son del pobre viajero que marcó su derrotero”.

     Jhon Montenegro

     @jhonmontenegro_

     

     

      Jhon Montenegro

     

     

  • Muchas veces se subestima el poder de la comunicación, arma ideológica que puede crear concepciones erradas de un país y sus habitantes. Existe una Colombia dibujada por las series de televisión y por la información mal trabajada desde salas de redacción.

    La historia no tiene mucha diferencia con la que cuenta que supuestamente hace algunos años le quitó la corona de miss universo a Carolina Gómez: el narcotráfico sigue guardándose en la retina de los extranjeros.

    Se hace difícil entablar una conversación donde uno de los mayores referentes no sea la importancia de la cocaína en Colombia, mucho de ello a causa de los productos mediáticos que se exportan a todo el mundo.

    Es cuando el auge de un nuevo periodismo presenta la plaza de trabajo, aquella que muchos reclaman pero poco se interesan, es ser crítico para mostrar nuevos temas, dejar de lado la imagen explotada de un país pasado y reflejar las nuevas realidades.

    Ya no existe el verde de la selva, el azul de los océanos y los colores de las tradiciones, atrás quedaron las rutas turísticas y los encantos de un país de tres culturas, ahora el mapa se pinta de blanco, de “un polvo mágico que hechiza” como lo describió don Omar en una de sus canciones hace ya algún tiempo.

    La cocaína parece reinar en el imaginario social de una patria que se desangra no precisamente por la droga sino por los problemas sociales que existen como en cualquier país. Somos revolucionarios cibernéticos y amantes de amigos extranjeros en redes sociales, somos la valla publicitaria de una Colombia mal administrada.

    La imagen extranjera es el resultado de un periodismo escaso, de la falta de investigación y la poca imaginación para considerar los medios como herramienta de reconstrucción identitaria; seguiremos siendo blancos mientras no nos demos cuenta de que poseemos una riqueza de grandes dimensiones, gente pujante dispuesta a salir cada día a prosperar.

     

     

     Carlos Guiral.

     Intercambio académico 2015 (México DF)

      @carlosguiral

     

     

     

  • “La única diferencia con Colombia y el proceso de paz son 70 años de perspectiva histórica”, aseguró el profesor argentino Mario Sinay, experto en conflictos internacionales y en historia de la Segunda Guerra Mundial.

  • “No importa la edad, importan las ganas de salir adelante”: Francisco Ramos 

  • Cada semestre llegan a la Universidad Santiago de Cali estudiantes extranjeros, entre ellos jóvenes mexicanos que buscan conocer y ampliar su conocimiento sobre la cultura colombiana. ¿Qué piensan ellos de la comida mexicana que se prepara en este país?

    Janely Reséndiz e Ian Vásquez son dos jóvenes mexicanos que nos cuentan las experiencias en torno a la gastronomía, en estos dos meses de estancia en Cali.

    Para Janely Reséndiz, llegar a Colombia sería una experiencia sorprendente. Ella estaba acostumbrada a la comida picante y le resultó un poco extraña la que se prepara en Cali que, para su gusto, es un poco dulce; aun así, le encanta probar cosas diferentes.

    “La comida es muy rica, me gusta que a todo le agregan como plátano maduro”, cuenta.

     “La comida mexicana que he probado, tacos, nachos y todo eso, saben muy parecido a la mexicana, pero a la de Estados Unidos, como más artificial, menos grasosa, para preparar en microondas”, explica Ian.

     

    Ian Vásquez degustando los tacos de Mister Wings.

     

    En Colombia, es muy popular la gastronomía de ese país. Uno de los platillos más emblemáticos de México son los tacos. Sin embargo, Janely asegura que “taco mexicano no es, porque la tortilla está como dorada, le falta limón, sal, picante... Pero está bueno, la carne está buena”.

     

    Janely Resendiz, estudiante de intercambio (México).

     

    Una experiencia personal

    Cuando salimos de México (hace tres meses) no sospechábamos que nos encontraríamos con un país que tuviera tantas semejanzas con el nuestro; aunque, en algunas cosas sí es un poco diferente, como en la gastronomía.

    En México es muy habitual comer tacos, burritos, quesadillas, tamales, gorditas, a cualquier hora y ciudad, o ir a restaurantes a degustar enchiladas o chilaquiles, pozole, menudo… Los tacos son un plato ligero que tiene un sabor fascinante. Están hechos a la tradición con tortillas de maíz y van acompañados de varias salsas con diferentes tipos de chiles. Pero, la comida es tan diversa, que los tacos no son iguales en Baja California y Jalisco, o en Oaxaca y el D.F. Cada lugar tiene su sazón.

     

    Tacos típicos de la Ciudad de México.

     

    En ese sentido, la colombiana es similar, se pueden degustar varios tipos de fritos… desde temprano suelen comer papas rellenas, empanadas, arepas, dedos de queso o pastel hawaiano (relleno de jamón, queso y piña),  acompañados de un ‘tinto’ (café negro) o chocolate caliente. O si se prefiere algo suave, es muy habitual caminar y encontrarse una panadería, para degustar buñuelos, pandebonos, pandeyucas y otros panes característicos que se venden en estos locales.

    En México se utilizan el maíz y el fríjol como base, dos productos que también están en la esencia de la comida colombiana, aunque aquí, la comida no es tan ‘picosa’, porque los paladares no están acostumbrados a tanto picante, “Los clientes siempre piden con poco chile”, comentaron los dueños de Mister Wings, restaurante ubicado en un centro comercial, donde pudimos degustar los tacos que preparan.  

     

    Tacos, con guacamole y pico de gallo de Mister Wings.

     

    Lo mejor de viajar a miles de kilómetros es conocer nuevas culturas, nuevas personas y nuevos sabores, degustar la comida típica de cada lugar es una experiencia maravillosa. Como mexicana, sé que en cualquier sitio del mundo a donde vaya podré encontrar una pequeña parte de mi país, y me llevaré una pequeña parte de los lugares que visité.

    Es difícil permanecer tanto tiempo en un país que, aunque se parece mucho en algunos aspectos a México, también hay diferencias muy grandes. Pero es una experiencia que se tiene que vivir: extrañar a tu patria para que cuando regreses a casa, te enamores de nuevo de lo que te pertenece.

     

     Karla León y Daniela Russi

     KarlaLe26

     

  • El Korfball nació en Bélgica, y aunque su equipo es fuerte, la selección campeona a nivel mundial es la de Holanda. Colombia por su parte, aunque tiene poca participación en este deporte, cuenta con algunos equipos en Santiago de Cali, quienes participan en torneos internacionales realizados por países como Republica Dominicana, Costa Rica, Brasil, Argentina, Estados Unidos y México.

  • Bresly Silva nació hace 24 años en Buenaventura. A pesar de tener una linda figura, quiso buscar la perfección. Fue cuando decidió inyectarse biopolímeros en sus glúteos, un procedimiento que seis años después le pasa una dura cuenta de cobro a su cuerpo.

  • El pueblo estaba solo, el comercio aún no abría sus puertas. La espesa neblina se  despedía de la mañana y empezamos a ver la desnudez de las verdes montañas. No pasó mucho tiempo cuando Andrés llegó en compañía de su hija en una camioneta. En medio de bromas, Yadin -nuestro compañero- nos presentó y luego nos montamos al carro para ir a la casa que tiene Andrés alquilada en la localidad, para comer unas deliciosas arepas con queso que había preparado su esposa.

  • El Vicerrector de la USC, Arturo Arenas Fernández, dialogó con nuestra directora Olga Behar sobre los retos para la academia colombiana en esta nueva etapa histórica para Colombia, marcada por el llamado ‘fin de la guerra’, surgido de las negociaciones de La Habana.

  • Uribe pondrá como si fuese el presidente, las condiciones de cualquier desbloqueo. Santos, como si no fuese el presidente, tendrá que aceptarlas la mayoría de las condiciones. No importa que fuesen inamovibles en los acuerdos fallidos de La Habana. Santos será ahora no el Jefe de Estado, será el negociador principal de Uribe ante las FARC… triste y vergonzoso, pero cierto.