Periodista

  • “Ser periodista es muy fácil y relajado” 

  • tamos bien asustados. Se cayeron mis libros y botellas de mezcal al suelo. Me paralicé en el marco de la puerta y recé como la más fiel de las creyentes. Reaccioné cuando el conserje me preguntó si iba por mis hijos a la escuela. En el trayecto vi caer un edificio y explotar una azotea. La gente en la calle camina como si la ciudad estuviera bajo invasión zombie. Fuga de gas en mi cuadra, reporta el radio”. 

     

    Así supimos que Margarita Solano, periodista palmirana que vive hace 17 años en México, estaba a salvo. Su apartamento, ubicado en la colonia Del Valle, una de las más afectadas por el terremoto del 19 de septiembre, no sufrió averías, pero el panorama que encontró en las calles fue aterrorizante.
    Esa misma mañana, más de 20 millones de habitantes de la capital mexicana habían participado en un simulacro, como parte de la triste conmemoración del 32do aniversario del terremoto de intensidad 8.1 -Escala Richter-, que dejó más de diez mil muertos en la misma fecha de 1985.


    Así relató su experiencia Margarita, Directora de nuestro medio aliado www.lopolitico.com: "Mi apartamento queda en un cuarto piso. Estaba escribiendo, cuando todos los libros de mi biblioteca empezaron a caer. Cuando todo empezó a moverse de arriba a abajo, me ubiqué en el marco de la puerta y me puse a rezar. Pensé que iba a morir. Minutos después, el conserje me preguntó si iba a ir por mis hijos al colegio; apenas en ese momento pude reaccionar. Agarré las llaves, me puse unos tenis y salí a la calle. Lloré porque vi caer un edificio y presencié la explosión de una azotea. Pensaba en los que podían estar ahí. Sentí una tristeza enorme al ver que la gente caminaba, llorando, en medio de las calles sin importar que un carro los atropellara. Llegué por mis hijos, aunque me tardé muchísimo, porque los semáforos no servían. Estamos en la casa de una prima; en nuestro apartamento hay una fuga de gas y no podemos entrar. Aunque la gente está acostumbrada a los terremotos, hay un ambiente de miedo".
    Esa noche fue para Margarita, su esposo Mauricio Suárez y sus hijos, Matías (5 años) y Jacobo (3 años), “la más larga de nuestras vidas”. Por redes sociales y la televisión pasaban una y otra vez las imágenes del edificio que, con asombro, había visto caer. Para el público, era un video viral. Para ella, “una pesadilla”.

     Mauricio, también periodista, estaba en el piso 43 de un edificio. Su mente lo transportó a las 7.17 a.m. del 19 de septiembre de 1985. Tenía nueve años de edad. Cuando el microbús que lo llevaba a su colegio comenzó a zarandearse, pensó que “el chofer estaba jugando”. La tierra comenzó a abrirse y el vehículo, de milagro, pudo estacionarse en un lugar seguro.

    En medio de tanta desgracia, Margarita reflexiona sobre ese pueblo que la acogió hace casi dos décadas: “La imagen de edificios desplomados, los puños en alto clamando silencio para escuchar voces de sobrevivientes, sería peor si no existiera ese México y esos mexicanos dando todo por rescatar niños, perros, ancianos”.
    En general, los medios de comunicación contribuyeron a que la ciudadanía estuviera informada, aunque algunos aprovecharon la tragedia para aumentar su sintonía. Frida Sofía, supuesta víctima de un colegio que se desplomó, fue el foco de una transmisión de 16 horas de la cadena Televisa. Todo se debió a la versión de un rescatista, que los reporteros no confirmaron buscando a los familiares. De haberlo hecho, hubieran detectado la farsa.
    El Grupo Televisa emitió un comunicado, justificando su transmisión: “Muchos medios, cuando menos una docena, no sólo Televisa, creímos en la versión oficial y de rescatistas en torno a la posibilidad de que hubiera una niña con vida en el Colegio Enrique Rébsamen”. Margarita opina que “de lo más grave que he visto en medios, es el invento de Frida por parte de Televisa. Jugar con la esperanza de un pueblo en medio de una tragedia es vil y despiadado. Se llevan el premio Fake News del siglo. Televisa, igual de arrogante que el gobierno. Echar la culpa es lo más fácil, seguir informando como si nada, lo más bajo. Urge leer sobre Comunicación en tiempos de crisis, que no es improvisación sino responsabilidad social”.

    Al día siguiente, el pequeño Jacobo le contó a Margarita que había tenido un sueño: “Se movían los árboles, así, fruuuuu, fruuuuu, y yo me sentaba en la banqueta (el andén). ¿Sentiste miedo?, le pregunté. Y con toda naturalidad, respondió: No, porque soy valiente”, relata la periodista y mamá.
    Matías, el hijo mayor, quedó más impactado. En una actividad reparadora, en su escuela, explicó el dibujo con un triángulo naranja, unas líneas arriba, dos edificios inclinados y un emoticón con la boca abierta: “Es la fuga de gas que había por mi escuela, este es el emoji que vomita porque está mareado, aquí están los edificios destruidos”.
    -¿Sabes qué pasa si hay fuga de gas?- le preguntan.

    -¿Nos morimos? —responde con otra pregunta.

    Hoy, la familia Suárez Solano está de regreso en su apartamento de la averiada colonia Del Valle. Están a salvo y la vivienda recuperó su orden habitual. Pronto habrá que ir al sur del país, para reemplazar la botella de buen mezcal.

     

       Olga Behar - Directora Utópicos   

      @olgabehar1




  • El periodismo es una carrera que se forja con los años, que se afina y se trabaja para ser siempre mejor.Esto puede explicarlo Olga Lucía Criollo, una periodista con vasto conocimiento, pues ha vivido la evolución del periódico El País y todas las transformaciones que han tenido el diario más tradicional del suroccidente colombiano.

  • Reseña.

    ROMPIENDO PARADIGMAS

    El conversatorio empezó con algo diferente: se acomodaron sillas en forma de media luna para que los asistentes pudieran sentarse ahí, junto con los expositores. Al llegar el periodista invitado, Jorge Manrique, se dio inicio a la exposición en la que Olga Behar, periodista y docente de la Universidad Santiago de Cali, formuló una serie de preguntas a su colega, así como también él interrogó a su interlocutora, lográndose un ambiente de confraternidad y agradables relatos sobre las experiencias de ambos. 

    Por: Viviana Quijano.

    No faltaron las anécdotas y los ‘cacharros’ que, como siempre, suelen pasar en toda profesión y aún más en la labor de reportero.

    Esta conversación realmente fue muy amena, tanto así que, entre risas, el periodista Jorge Manrique contó cómo le tocó viajar junto a la caja negra de un avión para comprobar qué podía captar este artefacto durante un viaje. Además de risas y elogios entre ellos haciendo mérito a las buenas labores como periodistas, también expusieron sus opiniones acerca de la ética de un periodista, tomando como ejemplo la catástrofe de Armero en la que unos periodistas filmaron la muerte de una niña, Omaira, y la publicaron en los medios.

    Aquel tema sin lugar a duda puso en evidencia el dilema de la labor de un periodista, puesto que muchas veces se encuentra en la posición de decidir qué está primero, si el amarillismo para vender o si hace uso de su ética para lograr un buen periodismo, uno que maneje el contenido adecuadamente y en el que no se añadan falsedades ni tampoco se exagere la realidad.

    Después de este diálogo, la moderadora, Liliana Marroquín (Directora del Programa de Comunicación Social de la USC) dio paso a los presentes para que pudieran aclarar sus dudas con los exponentes.

    Y sorprendió una pregunta, proveniente, no de un estudiante sino de un profesor, quien cuestionó el subjetivismo en la labor periodística. En contraste con lo que tal vez el profesor esperaba escuchar, recibió esta respuesta de Olga Behar: “ El periodismo, ha cambiado, ahora se puede hablar en primera persona”. Jorge añadió que “antes el periodista no podía opinar, se manejaba un periodismo ‘objetivo’ pero ahora las cosas han cambiado y se puede dar el punto de vista”.

    Explicaron que el reportero tiene que involucrarse con la comunidad, víctima de una crisis social y política, para poder conocer realmente su situación.

    ‘Oficio de Reportero’ nombre del nuevo libro de Jorge Manrique, reseña cómo no se trata de una labor de “calentar asiento” sino al contrario, es un oficio que exige estar alerta de las situaciones, no hay lugar para estar desparchado, porque siempre en esta profesión hay algo por hacer. Y, como le dijo Manrique, el periodista “nunca puede dejar la capacidad de asombrarse”.

    OFICIO DE REPORTERO: CONVERSACIÓN CON JORGE MANRIQUE.

    Por: Marco Páez.

    Manizaleño, comunicador social-periodista con una maestría en tecnologías de la información aplicadas a la educación y especialización en informática para la docencia, Jorge Manrique es una biblia de la reportería.

    Después de 24 años intensos en el periódico bogotano El Espectador y en el Canal Caracol, hoy transmite sus experiencias a estudiantes de Comunicación en la Universidad Javeriana (sede Cali).

    Recientemente, lanzó en la Universidad Santiago de Cali su libro ‘Oficio de Reportero’ (Sello Editorial Javeriano Cali, 2015). Utópicos conversón con él.

    U. ¿De dónde surge su idea de ser profesor universitario?

    JM: Inicialmente, el tema de ser profesor no me llamaba mucho la atención, porque ya había estado en los medios, me había tocado recibir los estudiantes de periodismo y no les tenía mucha paciencia. Entonces, imaginarme yo, del otro lado, en la universidad, no me identificaba mucho. Sin embargo, también fue algo muy casual, me fui dando cuenta de que con los jóvenes, si usted sabe sembrar una buena semilla, puede construir potencialmente buenos reporteros. Y yo me precio, de verdad, de haber sido profesor de gente muy valiosa que hoy se encuentra en los medios.

     

    U. Háblenos de su nuevo libro.

    JM: Es una recopilación de 12 crónicas de mi autoría, en él se conjuga el oficio de reportero con el oficio del profesor, ya que el profesor de hoy interroga al reportero de hace 30 años y le pregunta por lo que salió bien, lo que no salió tan bien, por aquellas cosas que resolvió sobre la marcha.

    U. ¿Cuál es el trabajo periodístico que más lo enorgullece?

    JM: El cubrimiento que marcó mi vida como reportero, sin duda alguna, fue el de la tragedia de Armero, la erupción del cráter Arenas del Volcán Nevado del Ruiz, el 13 de Noviembre de 1985. Fueron los días más intensos de toda mi existencia. Todavía ese acontecimiento me mueve bastante por la magnitud y, sobre todo, porque me mostró la dimensión humana que puede tener el periodismo. Se van a cumplir 30 años y estoy preparando un especial con mis estudiantes de la Universidad Javeriana de Bogotá para los medios de la universidad y también para el diario El Espectador de Bogotá.

     

     

  • EL PERIODISMO SE APRENDE HACIÉNDOLO: Jorge Manrique. 

    “No existen formas para el periodismo, ¡sean curiosos!”; este es el consejo que Jorge Manrique Grisales dejó sembrado en el corazón de los estudiantes del Programa de Comunicación Social de la Universidad Santiago de Cali, que asistieron al conversatorio “El oficio del reportero”, como titula su nuevo libro.

  • Lanzamiento de la novela 'Más fuerte que el Holocausto', de la periodista Olga Behar

    Martes 25 de octubre 8:45 a.m. Auditorio Pedro Elias Serrano (Bloque 4 piso 3) Universidad Santiago de Cali

    La reconocida periodista, escritora y docente de la Universidad Santiago de Cali, Olga Behar, escudriña en la memoria histórica de Bruno y Karolina Teicher, para narrar las vicisitudes de una pareja que logró sobrevivir a la barbarie que vivieron durante la persecución Nazi contra los judíos y su llegada a Colombia.

  • El periodista  de Utópicos Jamir Mina obtuvo mención de honor por su trabajo "Voces ocultas del conflicto armado en el Cauca", publicado en www.utópicos.com.co (Ver aquí)  y en www.lasdosorillas.co (ver aquí)

  • La historia del conflicto colombiano es demasiado extensa.En la actualidad, se avanza en proyectos y procesos para darle fin a uno de ellos, el armado con la guerrilla de las Farc. Sin embargo en las manos de todos queda el conflicto social. ¿Cuál es el papel del periodista en este marco?

  • El caso de Gerardo García Martínez fue bastante peculiar, porque comenzó como un juego en el colegio, donde crearon una emisora, para los tiempos de descanso y para anunciar los eventos. Allí comenzó a surgir esa pasión que Martínez siente por informar, por comunicar, por llevar a la comunidad la noticia de lo que está pasando.

    “Cuando tú haces lo que te apasiona y te emocionas haciendo lo que te gusta, difícilmente piensas en finalizar. En el momento en que llegaba a pensar en decir ‘no puedo  lograrlo’ y salir a la calle y el solo hecho de saber que las personas necesitadas deben tener un periodista que diera a conocer las situaciones que están pasando en la ciudad, se me pasaba y volvía y me enamoraba nuevamente, más y más, de esta de esta profesión,” expresó Martínez.

    Él cree que es por esta misma razón, la libertad de prensa, de comunicar, “nos interpreta como canales para ayudar al desarrollo de nuestra ciudad, a través de un buen informe, de una noticia”, ya que se puede formar y construir una ciudad que está en subdesarrollo, como Buenaventura. Por esto, la investigación periodística puede ayudar en dicho municipio, para que se  pueda quitar el hilo de la corrupción y darle paso al desarrollo.

    Martínez considera que “haber iniciado en el 2009 como periodista como auxiliar y estar vigente en diferentes medios de comunicación en mi ciudad permite pensar que soy un referente en la comunicación, en la información, en la investigación de mi puerto, y al inspirar a mi hermana, que tomó la decisión de estudiar esta linda y hermosa profesión”.

     Gerardo García trabaja en el noticiero local de Global TV.

    Uno[1]  de los momentos difíciles que vivió fue cuando asistió a una rueda de prensa con la policía luego de que capturaran a uno de los cabecillas de una banda, en la comuna número 5, responsable de descuartizar y secuestrar.  El hombre había sido capturado cuando se dirigía en un vehículo hacia su casa y Martínez lo reconoció, aunque no fue amenazado.

    Otros duros momentos los vive cuando tiene que redactar notas de amigos con lo que jugó en la infancia, con los que estudió y que los han asesinado o han sido capturados, además de las entrevistas en las que padres confiesan que han violado a sus propias hijas.

    ***

    Nasly Rojas Rodríguez también hace parte del gremio periodístico del distrito de Buenaventura. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación de la ciudad desde hace aproximadamente 15 años, haciendo sus primeros pinitos en el periodismo a los 17, apenas obtuvo su título de bachiller con honores.

    “Mi abuelita, Ernestina Viera Cuero, es una mujer ejemplar en este gremio. Podríamos decir que en el Pacífico se la tiene como una eminencia, porque me hizo apasionar por esta carrera y bueno, ella misma se encargó de irme aplicando su vena periodística, su gen. Luego descubrí que Dios me había dotado con el talento para estar al frente de las cámaras, como periodista, como locutora, y así empecé a avanzar y se convirtió en mi modo de vida, porque el periodismo hace parte de mi modo de vivir”, manifestó Rojas

    Esta joven explica que no ha sido fácil desempeñarse en esta carrera porque cuando comenzó, tenía muy pocas herramientas y no conocía la parte teórica del oficio: “Yo había empezado a conocer posturas de dicción y redacción, eran simplemente conocimientos empíricos. Así que avanzar sin tener estudios, al principio fue bien difícil, porque no se te abren las puertas sin tener estudios, sin tener experiencia periodística”, expresó.

    Nasly Rojas es periodista del Noticiero Más Noticias, de la televisión local de Buenaventura.

    Después Rojas avanzó en sus conocimientos y adquirió más experiencia; fue más placentero y por eso les dice a los que vienen detrás de ella, que recién están empezando y que probablemente va a ser difícil, pero luego ya se van adaptando y se les hará mucho más fácil.

    Sobre el hecho de que es mujer, consideró que no hace ninguna diferencia: “las mujeres no tenemos ventajas ni desventajas, es lo mismo que los hombres, todo depende del nivel de tenacidad, de fortaleza que tengas para alcanzar las metas que te propongas”, comentó.

    ***

    La periodista bonaverense Melser García cree que la falta de ética y el oportunismo de algunos de sus colegas, que consideran la comunicación social como un trampolín, los ha llevado a perder credibilidad y aceptación en algunos espacios, que deberán ser recuperados todas las personas que desean estudiar esta carrera.

    “Tengo dos momentos especiales; uno ocurrió hace más de diez años, cuando logramos, con nuestro trabajo, a través del cubrimiento sobre una niña que venía siendo maltratada por su madre, quien la había retirado del colegio para cuidar a sus tres hermanos menores, liberar a la niña de ese doloroso episodio en la etapa más importante de su vida, la niñez. El segundo momento ocurrió hace un año, cuando fui coordinadora de la oficina de prensa de la alcaldía distrital y le sumamos a la comunidad un espacio participativo, que hoy está en la retina de los bonaverenses”, expresó García.

    Actualmente, Melser García trabaja en la oficina de prensa de la Alcaldía de Buenaventura.

    García también manifiesta que se debe trabajar con pasión, respetar la profesión, ser honestos y tener claro que el comunicador se debe a la        comunidad, que se debe cuestionar la institucionalidad si esta no está cumpliendo con sus funciones, que el periodista tiene que ser responsable.

     


     [1]

     

     

    Pamela Viera 

     

     

     

  • Desde que Leslie Espinosa tiene uso de conciencia, experimentaba todo tipo de presencias y actividades paranormales, desde sombras hasta sucesos que no se podía explicar.

    A la edad de 10 años, lo que para Leslie, a lo mejor, eran espejismos o parte de su imaginación, comenzó a tomar formas de personas. Las apariciones de estas entidades se volvieron cada vez más constantes, hasta el punto de que no solo su casa sería el lugar donde Leslie presenciaría estos sucesos paranormales; sino también la calle.
  • Ximena Vélez Pantoja es una periodista caleña entusiasta, hiperactiva y con una inteligencia sobria que le da un aire de niña inquieta y brillante. En febrero de 2015, momento en el que llegó a Nueva York, Estados Unidos atravesaba su invierno más frío en 118 años; sin embargo, para Ximena, la helada bienvenida que le hacía el país del norte representaba un agridulce y fugaz momento de extrema belleza.