Para cerrar la serie sobre los delfines en las nuevas generaciones de políticos en Colombia, Utópicos le pidió a la abogada y exdiplomática Clara Inés Chaves Romero un análisis sobre este fenómeno que ha marcado la vida política colombiana durante más de ochenta años de vida republicana.

Podría ser considerado un delfín, de la política y del periodismo. Sobrino nieto Álvaro Lloreda Caicedo, fundador del diario El País, e hijo del cartagenero Rodolfo Martínez Tono (creador del Sena), este rolísimo – caleño de ropa estridente y lengua imprudente es el director de información de esa casa editorial, a la que pertenece desde 1984.

Tenía solo siete años el día en que mataron a su papá, el ministro de justicia que desafió al Cartel de Medellín y pagó con su vida por ello.

Sus otros hermanos, Rodrigo Lara Sánchez (nacido cuando Lara Bonilla era aún soltero), Rodrigo y Paulo José Lara Retrepo, tenían 12, 9 y 3, respectivamente. El crimen, ocurrido el 30 de abril de 1984, no solo los dejó huérfanos a ellos, sino a todo un país.

 

Juan Manuel Galán nació entre periodistas –sus padres Luis Carlos y Gloria Pachón-, pero le llegó la adolescencia en medio de campañas políticas y muchas dificultades de seguridad, derivadas del ataque frontal de su padre a fenómenos como el narcotráfico y la corrupción. Cuando apenas iba a terminar el bachillerato, tuvo que enfrentar el asesinato de su papá y huir del país con su mamá y dos hermanos menores, a Francia, donde el duelo, el nuevo idioma y una cultura diferentes marcaron –para bien, sobre todo- a los descendientes de Luis Carlos Galán.

Utópicos presenta, a partir de hoy, una serie de entrevistas sobre los herederos de políticos colombianos, algunos de los cuales accedieron al poder y otros, desafortunadamente, no pudieron vivir en democracia, porque fueron asesinados.