EL CASO URIBE Y EL FUTURO DE COLOMBIA ¿Ha llegado el momento para una transición política? (segunda entrega)

Las consecuencias de la detención del expresidente Álvaro Uribe Vélez, para la política y el futuro de la democracia en Colombia, son comentadas hoy por el politólogo y analista Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares).

¿Cuál es su análisis de las consecuencias en corto, mediano y largo plazo, que traerá para Colombia, en términos políticos, la detención y el procesamiento del expresidente AUV?

Yo creo que hay que decir tres cosas: Primero, en términos políticos no pasó nada, ni el país se incendió, ni nos fuimos a Guerra Civil ni nada por el estilo. Es posible que algunos uribistas desencantados vuelvan a los rieles del uribismo y que, en la próxima encuesta, Uribe aparece un poco mejor de imagen, diez puntos más altos, pero políticamente no va a pasar nada.

Lo segundo es que las consecuencias las va a determinar el presidente Iván Duque: el presidente Duque tiene que resolver una pregunta: si le va a hacer caso a su partido y se va a ir en contra del Estado de derecho, a reformar las altas cortes , crear una corte única, o va a trabajar para el país de la post pandemia. Cualquiera sea la decisión, va a traer consecuencias, dentro de su colectividad y para el país.

 

Y lo tercero, todo parece indicar que el Centro Democrático va a va a hacer de la defensa de Álvaro Uribe su razón de ser de aquí en adelante. Y eso, como en una película de dibujos animados que una vez vi, o les sale muy bien o eso les sale muy mal.

 

Ariel Ávila, politólogo y analista, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Foto tomada del Espectador

 

¿Qué cree que está pasando al interior del Centro Democrático, que parece haber quedado acéfalo, y cómo podrán darse cuenta de los reacomodos políticos y los pulsos para los nuevos liderazgos?

 

 

El Centro Democrático tiene una tensión en tres partes: una tensión muy grande entre los competidores por la campaña presidencial: Paloma Valencia, Carlos Holmes Trujillo, Rafael Nieto, se están matando entre ellos para saber quién es el designado próximo. Entonces, ahí hay una guerra civil desde hace varios tiempos. Lo segundo, es el tema de Uribe, que modifica mucho, y la pregunta es si la vida del uribismo más allá de Uribe. Y, obviamente, en estos casos de dolor, los más radicales son a los que mejor les va primero. Y lo tercero, la tensión con el gobierno, porque, si bien Duque hace mucho caso en el Centro Democrático, lo cierto es que no es lo mismo Duque que el Centro Democrático, allá hay diferencias fundamentales.

 

El presidente Iván Duque: sus dos años, en medio de la pandemia, ¿cómo puede hacer el propio reacomodo de su gobierno? 

El presidente Duque no tiene un horizonte, no hay algo que lo distinga en términos políticos; a Uribe fue la seguridad, a Santos la paz, pero Duque no tiene nada; intentó con la economía naranja, pero nadie sabe qué es eso; intentó la lucha contra la corrupción, no pudo; intentó con la seguridad; intentó con el tema Venezuela y su cerco diplomático, no pudo. La pandemia del nuevo coronavirus le dio a él un toque, como que era el presidente del COVID, el presidente que iba a rescatar a este país y, efectivamente, por eso subió en las encuestas. Eso lo venía haciendo relativamente bien, muy mal en términos económicos, bien en términos de salud. El problema ahora es que esto de Uribe lo saca de esa comodidad y lo manda otra vez al campo de la batalla política y es ahí donde debe resolver la pregunta.

 

 

En el tema de la política electoral, parece haber anticipado la campaña para 2022. ¿Cómo ve la situación interna de los partidos afectos al gobierno (Partido Conservador, Cambio Radical, sectores de la U y sectores del liberalismo)?

Hoy hay 21 precandidatos presidenciales y son muy similares a los que había en 2018. Entonces, la primera cosa que hay que decir es que esto va a tener cuatro candidatos fuertes, alguien en la izquierda, alguien de la derecha y dos más en el centro izquierda y centro derecha; van a ser cuatro candidatos. Lo que queda claro hasta el momento es que el uribismo, si Duque termina mal, no va a ser una opción política, van a ser candidatos vicepresidenciales y seguramente la presidencia la encabezará otro, como Federico Gutiérrez o Alex Char, y vamos a ver qué pasa entre Fajardo y Petro, pero es muy posible que se repita el mapa del 2018. No creo que aquí vaya a haber un gran revolcón político.

Lo segundo es que se va a aprobar una ley de transfuguismo y seguramente el Partido de la U va a desaparecer, Cambio Radical va a quedar bastante mal, el Polo Democrático puede desaparecer. Así que yo creo que el panorama político todavía no está resuelto, vamos a ver a final de año cómo queda, una vez se apruebe la ley de transfuguismo.

 

Y lo tercero es que nadie gana solo, entonces aquí todo el mundo va a tener que hacer coaliciones. El tema en la izquierda nadie gana solo, pero allí es más difícil hacer coaliciones, la guerra entre petristas y fajartistas aísla cada vez más la posibilidad de hacer coaliciones. Y eso puede significar que la derecha, aunque salga desprestigiada por el mal gobierno de Duque, pueda volver a ganar, porque la derecha, aunque sí está golpeada, tiene más posibilidades de hacer coalición. Un candidato como Álex Char y una vicepresidencia de Paloma Valencia puede tomar desde la centroderecha hasta la extrema derecha; en cambio Petro y Fajardo se pueden aniquilar. Muchos analistas dicen: está hecho para que la izquierda y el centro izquierda ganen. No, porque nadie va a ganar solo y las coaliciones son más fáciles en la derecha que en la izquierda.

 

Está el agravante de la situación del recrudecimiento de la violencia, que está llegando a niveles críticos.

 

Si. El gobierno Duque y el uribismo en general, supuestamente tenían la bandera de la seguridad. Lo cierto es que les ha salido bastante mal, las disidencias pasaron de operar, de 56 municipios en 2018, a 101 municipios ahora; el ELN pasó de 99 municipios en 2018 a más de 140. Y los grupos armados organizados están operando casi en 180 municipios. Entonces, a este gobierno le ha ido muy mal en seguridad, ejemplo de esos son las masacres que no se veían hace algún tiempo; los ataques a la fuerza pública, donde caen decenas de militares, que no se veían hace algún tiempo, y eso demuestra un deterioro en la seguridad. Entonces, por eso es que se dice que el gobierno Duque no tiene una bandera, porque nada le ha funcionado.

 

Alvaro Uribe Vélez, Foto tomada de Blu Radio

Los grupos al margen de la ley, frente al deterioro del proceso de paz, ¿son tantos como se dice?

 

Hay 23 grupos de mal llamadas disidencias. No significa que sean 23 frentes, sino que son 23 grupos, pero algunos se identifican como frentes. De esos, los únicos que no adhirieron fue la disidencia del Frente 1º, todos los demás se han ido rearmando después del proceso de paz. Po eso los llamamos -no disidencias- grupos posFarc.

 

En esos 23 grupos, hay algunos grandes, de unas 200 personas, como ese 1º; como hay otros de 13 o 15 integrantes, que están en Antioquia; algunos son de unos frentes, otros son de otros, pero no es que sean frentes disidentes, es gente que se rearmó, y estamos hablando de 1.800 personas, 2.000 personas que han reincidido, pero no son frentes enteros.

 

El grupo criminal Oliver Sinisterra, dicidencia de las Farc, Foto tomada del El Colombiano.

Nota final.

 Algunas de estas respuestas fueron utilizadas para el análisis "¿Ha llegado el fin del uribismo en Colombia?", Escrito por Olga Behar y publicado por el periódico norteamericano Washington Post el pasado 20 de agosto. Https://www.washingtonpost.com/ es / post-opinion / 2020/08/19 / ha-llegado-el-fin-del-uribismo-en-colombia /

 

 Olga Behar  

 

 @ Olgabehar1