A TOMÁS URIBE “EL SOLO HECHO DE SER HIJO DE ÁLVARO URIBE NO LE VA A BASTAR” PARA SER PRESIDENTE DE COLOMBIA: DIEGO MARTÍNEZ LLOREDA.

Podría ser considerado un delfín, de la política y del periodismo. Sobrino nieto Álvaro Lloreda Caicedo, fundador del diario El País, e hijo del cartagenero Rodolfo Martínez Tono (creador del Sena), este rolísimo – caleño de ropa estridente y lengua imprudente es el director de información de esa casa editorial, a la que pertenece desde 1984.

Aunque forma parte de la tercera generación de los Lloreda, Diego Martínez es un conocedor de la historia del conservatismo en Colombia, y de la política en general. Confrecuencia, sus columnas semanales causan roncha en la izquierda y en moderados, por igual, y tal vez eso es lo que despierta su fascinación por escribir y controvertir en la publicación de las páginas editoriales de El País todos los jueves y en su programa de entrevistas en Telepacífico.

Esta es la conversación que sostuvo la directora de Utópicos, Olga Behar, con Martínez Lloreda.

 

Los amigos le dicen "Martillo" y sus adversarios coinciden en que el apodo le va bien. Foto tomada de El País.

¿Por qué existen en Colombia los delfines  -una costumbre antigua de la herencia por el trono de los reyes en Francia-para perpetuar a los viejos líderes de la política y otras áreas de la vida nacional?

En Colombia es una vieja costumbre que las casas políticas traten de perpetuarse. Lo vemos en el caso de Laureano Gómez, de Alfonso López Pumarejo; incluso, en las elecciones de 1974, hace más de 40 años, los 3 candidatos eran delfines, que eran Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado y María Eugenia Rojas, la hija del dictador Gustavo Rojas Pinilla.

Digamos que esta no es una costumbre nueva, es una costumbre antigua y tradicional, de que los políticos preparen a sus hijos para que sigan sus caminos. Lo cual, de cierta manera es lógico, es natural que el hijo de un médico quiera seguir la medicina, el hijo abogado quiera ser un abogado, me parece que esto tiene de suyo algo de lógica. 

Una cosa muy diferente fue la utilización, en los últimos años, de familiares improvisados para reemplazar a personas que fueron condenadas por la justicia. Esto, yo creo que no tiene nada que ver, es una trampa a la democracia.

Martínez Lloreda heredó el conservadurismo de ambos padres, pero la frescura y el desparpajo de los costeños. Acá, con su padre, el cartagenero Rodolfo Martínez Tono. Foto tomada de la página del Sena.

Ahora, empezamos a notar como una mezcla de ambos, los hay de la vieja clase corrupta, pero también hay una nueva generación de figuras que seguramente van a ser la próxima camada, como Simón, el hijo de César Gaviria, y otros más.  A raíz de la detención de Álvaro Uribe Vélez, surgió la idea de lanzar a Tomás Uribe, su primogénito. Él ya aclaró que está en una fase de asesoría dentro del grupo del excandidato presidencial Oscar Iván Zuluaga, y que no hay ahora una idea clara de aspiración presidencial. ¿Cómo ve usted el surgimiento de Tomás, en este contexto, y a dos años de las elecciones de congreso y presidente?

Tomás Uribe no tiene ninguna experiencia ni tradición política; hasta ahora no lo hemos visto participando en puestos de elección popular ni en cargos públicos; pero, ante la falta de un reemplazo natural en el uribismo y el paulatino retiro de su líder natural, Álvaro Uribe, no sería raro que se buscara que ese vacío lo ocupara Tomás Uribe. No se le conoce ninguna trayectoria en el sector público, pero sí hay un vacío de liderazgo en el uribismo y en ese, que es un movimiento bastante caudillista, no sería raro que buscaran que el reemplazo natural fuera el hijo del creador del movimiento.

Mi percepción (puedo estar equivocada) es que es probable que Tomás Uribe, que había estado más dedicado al mundo empresarial, sienta ahora sobre sus hombros el peso del legado de su padre. ¿Cómo ve a Tomás Uribe?, ¿cree que se esté preparando para asumir la organización política de su padre, que tiene tantos seguidores?

Yo creo que Tomás Uribe tiene que construir su propio camino; el hecho de ser hijo de Álvaro Uribe le debe granjear algunas simpatías dentro del movimiento; pero me parece que tiene que construir su propio camino y mostrar sus propios méritos. El solo hecho de ser hijo de Álvaro Uribe no le va a bastar, tiene que mostrar liderazgo, tiene que mostrar claridad, tiene que mostrar sus propios talentos, para que se pueda constituir en el reemplazo de su padre.

Jerónimo (izq.) y Tomás (der.): ¿podrán ser los delfines de su padre? Foto tomada de Vanguardia.

Nota del editor: Algunas de esas respuetas fueron publicadas en el análisis escrito por Olga Behar para el Washington Post.https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2020/09/02/herederos-de-la-politica-en-colombia-delfines-del-poder-o-huerfanos-de-una-esperanza-asesinada/