No se pierde la esperanza en el exilio.

Días de angustia y desespero vivió José Luis Rodríguez Piña desde el momento en que se enteró que lo iban a apresar, el pasado mes de julio de 2017.

Nunca se imaginó salir de esa forma y, mucho menos, ser perseguido por el régimen del presidente Nicolás Maduro, al que él y sus 33 compañeros se enfrentaron. Casi todo ellos también huyeron del país ante su inminente captura.

En su camino a la libertad se encontró con grandes desafíos que midieron su resistencia y valentía: el traslado de ciudad en ciudad en cualquier medio de transporte, la agonía al no tener información de su esposa y colegas que seguían sus mismos pasos, el hecho de mantener un rostro impasible cada vez que pasaban por algún retén, el miedo ante el posible secuestro de la mujer de su vida. Pero, sobre todo, el deseo de que todo lo que estaba ocurriendo fuera un mal sueño y que en cualquier momento se despertaría y volvería a la vida corriente que ahora recuerda con nostalgia.

Se precia de ser un hombre imparcial, creyente, que vive por la justicia y por su familia. Así podemos describir al magistrado del autodenominado Legítimo Tribunal Superior de Justicia de Venezuela, José Luis Rodríguez Piña, quien después de emprender una travesía en su huida del país que lo vio nacer, crecer y formarse, inició una nueva vida, desde cero, en Bogotá.

 

 

En el marco de la conferencia ‘Impeachment presidencial’, llevada a cabo en el Auditorio de Derecho de la Universidad Santiago de Cali. José habló sobre casos de corrupción por parte de gobiernos latinoamericanos, varios de los cuales han desembocado en juicios hacia los presidentes. Puso énfasis en el artículo 380 del código orgánico de Venezuela, que se refiere a la suspensión del ejercicio del cargo del presidente de la república y su inhabilidad para el ejercicio de cualquier otro cargo público.

Por último, se enfocó en la situación coyuntural que vive su país, manifestando: “Quiero cerrar los ojos y no pensar en eso, mi pueblo hoy está padeciendo la peor crisis humanitaria que se ha vivido en todo el continente americano; no ha habido ningún antecedente de un exilio forzoso, o de una migración forzosa tan grande como la que está viviendo Venezuela hoy en día, nunca se había visto en la historia, ni en la Segunda Guerra Mundial, más de 5 millones y medio de ciudadanos saliendo de un país para evitar el hambre, la pobreza, y por su seguridad personal, sobre todo que sus hijos más pequeños puedan crecer con una vida digna, que es lo que, uno por lo menos, aspira aun cuando tenga niveles de pobreza en la sociedad, hoy eso no se puede en Venezuela”.

 
 

Fueron muchas los actos de corrupción que se nombraron en la conferencia, con la ilusión de que algún día Nicolás Maduro pague por sus delitos, lo que hace que todas las personas que fueron exiliadas de su país no pierdan la esperanza. Manifestó que “no todo va a ser en vano, es muy deprimente saber que miles de personas como ellos, se vieron en la necesidad de dejar no solo su país, sino toda su vida, sus bienes, sus trabajos, para emprender la huida a lugares inéditos, donde tienen que comenzar su vida con muchas vicisitudes”.

El magistrado en el exilio se mantiene firme y a la espera de que la solicitud, y los cargos imputados a Maduro por el tribunal al que pertenece, tengan un fallo definitivo y así se pueda proceder a su captura, para posteriormente recuperar la estabilidad de su amada Venezuela.

 
  Juan Camilo Rojas
Kelly Tatiana Restrepo
Katherine obando