LA ALTERNANCIA, NUEVA MODALIDAD DEL REGRESO A CLASES

Las familias con hijos en educación escolar han comenzado a aceptar y a adaptarse a una nueva dinámica para ellos:  la alternancia, aprobada por la Secretaría de Educación de Cali, con la implementación de una estrategia para volver a la presencialidad en los colegios, cumpliendo con las condiciones sanitarias para prevenir el contagio del COVID-19. 

El proyecto de alternancia se empezó a desarrollar en noviembre del año pasado, acoplando a esta nueva modalidad la estrategia ‘Cali educa en casa’ (implementada durante 2020), que tenía como objetivo educar desde el hogar, por la contingencia sanitaria.  El propósito es reactivar el trabajo escolar en las aulas, alternando con la virtualidad.

 

 

 Isabella Amaya, hija de Xiomara Torres, viendo sus clases virtuales.

 

Consecuencias Económicas   

Los colegios privados debieron analizar y ajustar recursos económicos para invertir en implementos de bioseguridad, necesarios para el retorno a clases. Para la mayoría de instituciones esto fue un reto, ya que estas entidades dependen monetariamente del pago de matrículas y mensualidades. 

El director administrativo del Colegio Los Andes, Carlos Hinaoui, explicó cómo su área se vio afectada durante el año anterior; “mayormente, este colegio cuenta con padres independientes. En la cantidad de alumnos se vio una baja del 20% y la dificultades de pago de algunos padres se incrementó en  un  25%”. 

El colegio tuvo unos auxilios en nómina de parte del gobierno, gracias a eso se pudo mantener a todo el personal trabajando e invertir en las medidas preventivas. Con desilusión, Hinaoui comenta que no se pudo incrementar salarios este año; sin embargo, el colegio sigue funcionando de manera óptima para brindar el mejor aprendizaje, en la reactivación de la presencialidad.

 

Lugar acoplado para el lavado de manos en el colegio Los Andes.

 

Proceso de adaptación

El regreso a las aulas se vio limitado en gran parte por la estrategia de cero contacto y otros parámetros de bioseguridad, y a un nuevo estilo de enseñanza, en el que ahora coinciden el aula virtual y la presencial.

Todo esto creó un choque en los niños, como lo explica la docente de primaria de ese colegio, Claudia Cuadros: “Uno de los principales inconvenientes es la conectividad con los estudiantes que se encuentran en casa recibiendo la clase, en cualquier momento se pierde la conexión y los estudiantes en el Zoom pierden parte de la información que esté dictando en ese momento”. A pesar de ello, la maestra dice que es emocionante ver de nuevo a sus estudiantes dentro de los salones.

Por otro lado, Alison Cardona, estudiante de grado once explica cómo ha sido el regreso a clases: “Las veces que me ha tocado ir al colegio he observado tapetes de desinfección en la entrada, dispensadores de gel antibacterial, jabón y agua para el lavado de manos; también tenemos un registro de la temperatura y control de síntomas, los pupitres están separados por recuadros hechos de cinta; entonces, todo está adecuado para la seguridad de los estudiantes. Sin embargo, algunos no cumplen esas normas, no respetan el distanciamiento y no hacen correcto uso de los tapabocas”. La joven estudiante recalca que la institución se preparó adecuadamente en los cuidados sanitarios, pero son los alumnos, en su mayoría de bachillerato, los que no cumplen.

 

Lavamanos ubicados en el patio de receso en el colegio Nuestra Señora de los Andes.

 

 La otra cara de la moneda: ¿positiva la virtualidad?

Algunos actores implicados en la educación como son los padres de familia, no contemplan la medida de alternancia, ya sea  por falta de recursos económicos o por la acogida positiva de la virtualidad.

Xiomara Torres, madre de la estudiante Isabella Amaya, cuenta que al inicio, ante la inmediatez le fue difícil vivir en virtualidad; transcurrido un año, lograron adaptarse a esta tendencia y cada día ve más plataformas que facilitan la educación desde casa. Torres está consciente de la reactivación de lo presencial en el colegio, pero, “la virtualidad le brindaba lo necesario a mi hija”, por lo que decidieron que la niña, de 9 años, no regrese a las aulas.

Para Xiomara Torres, la alternancia no es factible porque “representa más gastos, puede ser bueno para los niños el regreso a clase, pero yo no lo veo así, porque aún siguen habiendo necesidades de primer nivel y la alternancia puede esperar; con esto no digo no sea importante, solo que aún no es el momento”. 

De manera gradual, los colegios están haciendo un esfuerzo  para cumplir con los protocolos requeridos. Con el empeño de los profesores, trabajadores y el compromiso y adaptación de los estudiantes y sus acudientes, este paso permitirá mejorar el aprendizaje y las relaciones sociales de los estudiantes. 

 

Salones de clase en el colegio Los Andes, con pupitres a dos metros de distancia.
 

   Tatiana Campo, Vanessa Martínez, Andres Felipe Peña.

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   Tatiana Campo, Vanessa Martínez, Andres Felipe Peña.